ADVERTENCIA DE OTTO VON HABSBURG

 

El periódico suizo FAN L'EXPRESS (Neuchâtel), en su sección 'Opiniones', publicó el 7-XII-87 los puntos de vista de Otto von Habsburg, miembro del Parlamento Europeo, sobre la crisis actual de Yugoslavia. En un comentario titulado: "Tensión en Yugoslavia: Pueblos de nuevo en conflicto recíproco - Estado desintegrado", Otto von Habsburg expresa entre otros conceptos:

 

"La historia nos enseña que las dictaduras logran resolver problemas sólo en casos excepcionales. Hablando en general, las dictaduras no hacen otra cosa sino ocultar los signos externos de las dificultades, lo que en realidad significa poner la basura bajo la alfombra. Mientras dura la represión, ese fenómeno no se advierte. Desaparecida la presión, las dificultades surgen, casi siempre agravadas.

 

Precisamente eso se advierte hoy en Yugoslavia. Lo que ocurre hoy allí resulta a la vez significativo e instructivo. Tito a menudo creyó haber reconciliado a distintas nacionalidades. Así pensó que el Estado, creado en 1918, gracias a él se convirtió en una realidad. Lo sostenían por la sencilla razón por haber cesado entredichos públicos.

 

Mas, muerto Tito, y como sus sucesores tienen menos poder, todo cambió de golpe. En otros términos, la dictadura no cambió nada. Las diferencias entre pueblos y confesiones siguen; igual que la orientación de unos a Oriente y de otros a Occidente. Los croatas no renunciaron a la idea de vivir en su Estado propio; los eslovenos son europeos, integrantes del eje que corre desde Baviera, a través de Austria, hasta Trieste. En Kosovo, la mayoría albanesa está harta del dominio servio. Entre los servios se despertó un nacionalismo atávico preocupante y virulento, un nacionalismo que se remonta a la época de la dinastía Karageorgevich...

 

Ultimamente este proceso negativo se acelera cada día más. Es la verdad, sobre todo cuando se trata de los servios, donde se nota creciente intolerancia y el deseo de reimplantar su hegemonia en el estado yugoslavo. Lo que, por lo menos, cabe concluir de Ias disputas recientes dentro del Partido Comunista Servio, en el cual elementos extremistas, partidarios del nacional-socialismo disparan contra la minoría —donde está también el presidente Stambolić— por abogar por ia reconciliación con los albaneses. Albania misma empieza a interesarse en el des-tino de la población de Kosovo, lo que complica la situación."

 

Luego Otto von Habsburg señala nuevos indicios según los cuales el ejército yugoslavo quiere mezclarse en la política, lo que podría ser 'el indicio del próximo proceso'. Recalcando que todos los oficiales superiores del ejército yugoslavo —casi todos de nacionalidad servia— "siguen manteniendo vínculos con la Unión Soviética" y que también en Yugoslavia son previsibles sucesos análogos a los que acaecieron en la Polonia de Jaruzelski.

 

Otto con Habsburg prosigue:

 

"Sin embargo, hay una diferencia fundamental. Polonia linda con la Unión Soviética y se halla rodeada por los países del Pacto de Varsovia. Por lo demás, el Ejército Rojo se hallaba en estado de alerta para poder intervenir en el acto en caso de que Jaruzelski haya fracasado. En Yugoslavia no es así.

 

Por cierto, comparte fronteras comunes con varios países comunistas, pero tiene también contacto con las democracias occidentales. Los pueblos, como el esloveno y el croata, y de modo especial en Dalmacia, pero también en Bosnia, pertenecen a Ia tradicción occidental. Parte de la población bosníaca, ligada al islamismo, no puede considerarse aliada de Servia. Un golpe militar podría degenerar en una lucha entre las nacionalidades, una lucha donde no faltarían complicaciones internacionales.

 

Ese peligro habría que tomarlo en serio. Ahora entre nosotros se habla muy poco de la situación reinante ante nuestras puertas, tanto nos ocupa lo que ocurre en una África del Sur o en Chile. Ya es hora de pensar en serio en la situación imperante en Europa. De ello puede depender nuestra seguridad y nuestra paz."