BICENTENARIO DE LA MUERTE DEL JESUITA CROATA RUDJER BOŠKOVIĆ

 

Este año se cumple el segundo centenario del fallecimiento del máxirnc científico croata Rogelio Bošković. Con este motivo la prensa europea y norteamericana ha comentado la actualidad de los descubrimientos de este visionario científico del siglo 18. A continuación transcribimos un despacho del diario vienés DIE PRESSE (14/15-11-1987), firmado por el ilustre periodista austríaco Alfons Dalma, titulado "El precursor vienés de Einstein".

 

El precursor de Einstein fue un croata

 

Pasando al lado de la vieja Universidad Vienesa, el transeúnte no se da cuenta que está en el lugar donde nació la fisica atómica. Dos placas lo recuerdan como el comienzo de la teoría de la relatividad.

 

Una de ellas, del 30 de noviembre de 1952, debida al Museo Tecnológico nos recuerda "Acá es donde desde 1756 a 1760 y 1763 vivió el científico croata Rudjer (Rogelio) J. Bošković S.J., donde escribió su obra principal: Teoría de la filosofía de la naturaleza, deduciendo de una sola ley atómica la imagen física del mundo.

 

Esta inscripción se refiere al hombre a quien el profesor de historia y de la relatividad Agustin Sesma define "Bošković es auténtico precursor, más aún el primero de la ciencia de la relatividad que con Einstein alcanza su desarrollo y que se convertirá en una teoría perfecta, elaborada hasta sus detalles.

 

Otros ven en el trabajo de este investigador dálmata del siglo 18 el comienzo hacia la teoría atómica, que lleva a teorías nucleares de Schriidinger, Heisenberg y Planck. Gustavo Theodor Fechner en su obra "Sobre física y filosofía de la ciencia atómica" sostiene que el jesuita de Dubrovnik es el iniciador de la moderna concepción de la continuidad indestructibilidad y construcción de la materia en sus partes fundamentales, dejando de lado la extensibilidad espacial de las partículas, de modo que le quedó sólo simple independencia dinámica, o sea energía pura.

 

Conocimiento revolucionario

 

Las partes componentes de la materia son según Bošković "simples puntos cargados con energía, indivisibles, inextensibles y dinámicos". Estos conocimientos francamente revolucionarios no sólo para su siglo, que terminó con la revolución francesa, de este `espíritu fuerte" como lo llama la Enciclopedia Italiana, fueron publicados en Viena en latín (como casi todas sus obras) con el nombre "Teoría filosófica de la naturaleza que deriva de una única ley que gobierna al universo".

 

Tres años más tarde, en 1761, salía la segunda edición vienesa.

 

También en Venecia se imprimió su tercera edición, modificada y ampliada. que en el siglo 18 registró dos ediciones más, antes de que se definiera la "única ley de fuerza" - unicam legem vivium.

 

En el año 1922 fue publicado su original latín juntamente con la traducción inglesa moderna, actualizada con los "nuevos conceptos" de Einstein. La generación nueva empezó a recordarse de su antecesor.

 

Las circunstancias que posibilitaron se publicara esta obra justamente en Viena, son características de su personalidad, admirada por los historiadores como un genio humanista múltiple.

 

Representante en la Corte Imperial

 

Este matemático, agrimensor, cartógrafo, físico, astrónomo y filósofo no llegó a la Corte Imperial ni a la comunidad jesuítica vienesa por ninguna de estas cualidades. El ha actuado como embajador de Lucca, una pequeña república en los Apeninos, con la que su ciudad natal, estado de Dubrovnik, tenía muy buenas relaciones diplomáticas representándola en un acto judicial contra el gran Ducado de Toscana. El litigio giraba en torno al derecho de agua. Bošković, por ganar el juicio, como premio recibió 1000 ducados de oro y el título de nobleza de la ciudad de Lucca.

 

María Teresa le pidió consejos técnicos sobre la construcción de la Biblioteca de la Corte Imperial. El Papa Benedicto XIV le encomendó a su opinión científica la estabilidad de la cúpula y ábside de la Iglesia de San Pedro, como también su asesoramiento sobre planes de secado de grandes pantanos pontinos. Florencia y Milán le encomendaron arreglos de sus catedrales, que estaban en mal estado. En Liguria y Venecia elaboró planos, hizo instalaciones portuarias y construyó ciudades.

 

A pedido del Senado de Dubrovnik el profesor actuaba en varias ocasiones como diplomático "ad hoc" en Roma, París y Londres. Este ernpleo fue honorario, como de costumbre en esta república, siendo sus gestiones muy exitosas. En la misma época, como astrónomo, fue constructor de instrumentos y técnico.

 

Después de la abolición de la orden jesuítica, que durante cuarenta años fue su verdadera familia hasta 1773, ya no quería actuar en las universidades que se le volvieron extrañas, como en Collegium Romanum o en Brera (cuyo observatorio de fama mundial había fundado y conducido).

 

Había encontrado en París un trabajo bien rentado como jefe de la óptica náutica, que le proporcionó una buena situación econmica hasta el fin de su vida.

 

El científico fue famoso sobre todo como filosofo y matemático y no solamente por sus enseñanzas en las universidades de Roma, Pavia y Milán. La Academia Francesa lo nombró su miembro, lo mismo que la Royal Society inglesa. También lo ha aceptado como su miembro la Academia de Petrogrado, promovida con energía por Catalina II. Aparentemente los espíritus liberales de la ilustración como D'Alembert, Laplace o Voltaire, odiaban a ese sacerdote jesuita, a ese científico creyente, pero estaba bien visto por Gauss y Olbers, Faraday y Thomas Kelvin. Luego Nietzsche calificó al sacerdote católico croata como "nuevo Copérnico .

 

Los estadistas de su época como Kaunitz en Viena, Conde Firminiano en Milán, de Vergenes en París, pugnaron por su amistad.

 

Los gobiernos del Oeste y Este, por ejemplo el de Viena y el de Estambul, apoyaban sus pasatiempos favoritos. El pudo viajar de Londres al Bósforo para hacer las observaciones astronómicas, pero también aprovechó un naufragio cerca de Troya para su afición arqueológica. Pudo hacer un viaje muy largo e inusual desde el imperio osmanlí por el Danubio, el Elba y el Visla hasta Varsovia; sus observaciones y anécdotas de este viaje las ha resumido en un libro editado en francés, que tuvo gran éxito.

 

El interés por este y sudeste europeo fue típico para un ciudadano de la República de Dubrovnik, cuyos comerciantes y capitanes marinos se dedicaban intensivamente al comercio tanto con el interior de los Balcanes y la cuenca danubiana como con el Mediterráneo oriental. Ellos, aferrados a sus principios católicos occidentales, a veces fueron buenos intermediarios con el poderoso imperio islámico de los turcos. A pesar de que era muy joven cuando partió de Dubrovnik a Roma y volvió sólo una vez a los 36 años, su deseo de morir en su patria no se cumplió. Bošković siempre se sintió croata y ciudadano de Dubrovnik conservando su apellido original. En su abundante correspondencia con su familia siempre usó el idioma croata.

 

Eso es normal desde el punto de vista cultural y político, ya que su ciudad-república no fue un medio atrasado. En su familia la hermana Anita fue la poetisa, cuyos poemas su hermano traducía al latín. Su hermano mayor, Pedro, fue diplomático, poeta croata y traductor de Homero y Ovidio, Corneille y Moliere. Otro hermano, Bartolomé, también jesuita, fue profesor de matemáticas, también poeta en latín, pero sus poemas los quemaba por sostener que no eran dignos del nivel cultural de Dubronik.

 

Unión con la patria

 

Cuando nació Rogelio Josip Bošković el 18 de mayo de 1711, Croacia contaba ya con tres siglos de floreciente cultura y literatura en sus ciudades repúblicas de Dalmacia, como también en las ciudades panónicas cercanas a Zagreb. El nivel mundial de las ciencias naturales ya había sido alcanzado en Dubrovnik un siglo y medio antes, por el matemático Marín Ghetaldi. Es lógico que el "espíritu fuerte" de Europa estaba alegre al poder mirar en Viena y saludar "a nuestros queridos soldados croatas de la guardia imperial"

 

Este hombre universal y europeo, científico, no venía de cualquier lado ni procedía de nada.

 

Su unión cultural con la vieja patria croata, cuya gran parte libre de los turcos formaba el "Reino Trino de Croacia, Eslavonia y Dalmacia" integrando el imperio de los Habsburgo tal vez explica la intuición que lo hizo decir en Viena (según acota el Dr. R. Sieber) "Si una vez los pueblos europeos se acordaran de su obligación común fraternal, entonces para Viena tendria que llegar una gran época, ya que ella es el gran corazón noble de esta parte del mundo, su metrópoli natural, verdaderamente su capital". Este fue el pensamiento de un europeo de la Europa Central, antes de la formación de la comunidad europea.

 

Viena pues, con doble obligación, tratará de festejar el 200 aniversario de la muerte del autor de la "T hernia Philosophiae... ". Rogelio Bošković, después de publicar sus obras sobre óptica en Bassano, cansado del trabajo y padeciendo de la manía de la persecución, escribió en su última carta en croata, dirigida a su hermana Anita, lo siguiente:

 

"Se cumplió la razón de mi vida"

 

"Todavía están sanos mis órganos, pero no la cabeza, con la que ya no puedo trabajar, como era mi costumbre. Tengo 76 años y me siento débil. La razón de mi vida se ha cumplido. Que Dios nos acompañe".

 

Después de su muerte, ocurrida el 13 de febrero de 1787 en Milán, Rogelio Josip Bošković, miembro todavía de la abolida orden jesuítica, fue enterrado en la capilla particular de la noble familia jesuítica de los Borromeo, en Santa María Padone. Su corazón fue llevado a Dubrovnik, donde cuatro meses después de su fallecimiento, por decisión del Senado, fue colocada en la catedral la placa recordatoria, al gran hijo de la República de Dubrovnik.

 

(Traducción de Domagoj Galinović)