Crónicas Glosas - Comentarios
OLA DE HUELGAS Y PAROS OBREROS EN
CROACIA, ESLOVENIA Y OTRAS REPUBLICAS YUGOSLAVAS
En las páginas de esta revista con
frecuencia hemos analizado la creciente crisis política y económica en que se
debate Yugoslavia, y sus causas mediatas e inmediatas. Es sabido que bajo los
regímenes de la dictadura marxista no se permiten las huelgas, o sea los
obreros y los trabajadores en general están privados de su derecho básico y
legítimo, a defender sus intereses mediante huelgas y paros, el derecho
reconocido en todos los regímenes democráticos. En Yugoslavia, en el curso de
los últimos años, el recrudecido descontento de los obreros se manifestaba en
frecuentes paros, trabajo a desgano, trabajo con brazos cruzados y trabajo con
protesta. Ello ocurría principalmente en las repúblicas más industrializadas y
desarrolladas, es decir en Croacia y Eslovenia.
Cuando en Belgrado fueron
proclamadas el 27 de febrero último varias "leyes de intervención",
en virtud de las cuales quedaron congelados sueldos y salarios y además se
prescribió que a partir de marzo habrá que devolver los aumentos abonados en el
último trimestre de 1986 y en enero de 1987, se sabía que esas medidas iban a
provocar reacciones violentas de todos los asalariados, máxime si se tiene en
cuenta que el país está soportando una inflación galopante. En todo el país más
de la mitad de los trabajadores cobran sueldos mínimos, muy bajos que no
alcanzan cubrir las necesidades básicas de un hogar.
Las huelgas estallaron apenas
pocos días después. Primero en los centros industriales de Croacia. Se confirmó
la tesis de los que afirman que en Croacia hay menos disidentes públicos (por
razones de una severa represión) pero más huelgas.
Todavía no se sabe a ciencia
cierta el número de huelgas, paros y de huelguistas. El semanario Danas
(Zagreb, 24 de marzo) consigna que en Croacia se plegaron a la huelga 36
empresas, en Eslovenia 11, en Servia 10, en Bosnia-Herzegovina 5, en Voivodina
2, en Kosovo 2 y en Montenegro 1. Pero, según todos los indicios, trátase de
datos incompletos. El mismo semanario admite que el sindicato en
Bosnia-Herzegovina no "analizó" todos los paros y por ello no los
puede dar a la publicidad.
Los datos oficiales sobre las
huelgas, su número y sus alcances, no reflejan el significado real de lo
acontecido que parecía preludio de una "revolución social", según la
apreciación del periódico Die Welt. Pero lo grave de lo ocurrido fue
indirectamente confirmado por el primer ministro Branko Mikulić, quien, en
una entrevista concedida al semanario Der Spiegel, del 23 de marzo
ppdo., amenazó reprimir las huelgas con las fuerzas armadas. Esta dura e
insólita amenaza no fue consumada todavía, pero ha suscitado la indignación y
la condena unánimes en el país y en el mundo occidental.
En nuestra sección Ecos de la
Prensa Mundial transcribimos extensos párrafos dedicados a las causas,
extensión y consecuencias de las recientes huelgas, vistas por los observadores
extranjeros.