PROCLAMACION DE LA INDEPENDENCIA CROATA A LA LUZ DE LOS DOCUMENTOS INTERNACIONALES

 

KAZIMIR KATALINIĆ, Buenos Aires

 

En su lucha por independizarse y liberarse del yugo al cual fueron sometidos en Yugoslavia, formada luego de la Primera Guerra Mundial, los croatas se dividieron en dos corrientes. Una era la corriente legalista, mayoritaria, encabezada por el Dr. Vlatko Maček, jefe del Partido Campesino Croata y la otra fue la corriente revolucionaria, minoritaria, llamada "Ustaša" ("Insurrecto"), cuyo jefe visible, el Dr. Ante Pavelić, estaba exiliado en Italia.

 

Los "Ustaša" tuvieron en un comienzo cierto respaldo de Hungría y de Italia, pero a medida que Yugoslavia se alejaba de sus aliados (Gran Bretaña y principalmente Francia), acercándose a la Alemania de Hitler y a la Italia de Mussolini, los "Ustaša" se quedaron sin aliado alguno.

 

Al firmar Yugoslavia el Pacto Tripartito, el 25 de marzo de 1941, parecía que la corriente revolucionaria croata hubiera recibido un golpe mortal. Pero solamente dos días más tarde, un grupo de oficiales yugoslavos, todos ellos servios, instigados por el servicio secreto inglés, da un golpe de estado desatándose en Belgrado, capital de Yugoslavia y de Servia, violentas manifestaciones anti-alemanas.

 

Si bien el nuevo gobierno yugoslavo trató por todos los medios de evitar la guerra con Alemania e Italia, Hitler quiso tener completamente controlada y clarificada la situación en los Balcanes, antes de emprender su ya planeado ataque a la Unión Soviética. Quiso además vengarse de los servios, por la bofetada que recibió su orgullo, y el mismo día del golpe militar decidió atacar Yugoslavia, ataque que empieza el 6 de abril de 1941.

 

Aunque buena parte de los jefes del movimiento revolucionario croata estaba en las cárceles yugoslavas y su jefe, el Dr. Ante Pavelić, en el exilio, la organización aprovecha la oportunidad y empieza su lucha. Un grupo de "ustaša" subleva las tropas, captura la ciudad de Bjelovar y proclama la independencia ya el 8 de abril de 1941, apenas dos días después del ataque alemán y cuando las tropas alemanas estaban todavía lejos. Pero este hecho, por falta de medios de difusión masiva, no tuvo eco.

 

Mientras tanto, los alemanes a los efectos de debilitar internamente a Yugoslavia, habían enviado dos emisarios a Zagreb, capital de Croacia, donde se contactan primeramente con Maček y luego, al no ponerse de acuerdo con éste, con el representante de Pavelić, el ex coronel austro-húngaro Slavko Kvaternik, el cual luego, el 10 de abril de 1941, proclama en nombre del Dr. Ante Pavelić la instauración del Estado Independiente de Croacia.

 

Mientras que la proclama del 8 de abril, en Bjelovar, no tuvo eco, la nueva proclama, al ser divulgada por la radio de Zagreb, fue un verdadero detonante que produjo levantamientos en toda Croacia donde los seguidores de ambas corrientes croatas, los de Maček y los de Pavelić, mancomunados, desarmaban al ejército yugoslavo y establecían autoridades revolucionarias croatas.

 

Desgraciadamente, los croatas perdieron nuevamente, en el año 1945, su libertad, y ahora su historia la escriben los vencedores. La versión oficial yugoslava es que el Estado Independiente de Croacia fue fruto de Hitler y Mussolini y no del esfuerzo y de la lucha del pueblo croata.

 

Este estudio trata de analizar cuál fue la verdad histórica. Centra su atención en el hecho revolucionario de la proclamación del Estado Independiente de Croacia y trata de explicar a qué se debió el cambio de postura de Hitler, quien primeramente no pensaba en una Croacia libre, pero finalmente aceptó los hechos revolucionarios producidos por los croatas. Analiza también la postura italiana y la húngara. El análisis realizado en este trabajo se basa en las obras históricas publicadas mayormente por distintos historiadores adictos al actual régimen yugoslavo, todos ellos enemigos de la independencia de Croacia y con una postura adversa al Estado Independiente de Croacia. También se aprovechó abundante documentación secreta de distintos países, hoy accesible a los historiadores.

 

Implicancias políticas del análisis del pasado

 

Aclarar quién fue el artífice del establecimiento del Estado Independiente de Croacia no es solamente de incumbencia histórica, sino que tiene sus implicaciones políticas. Es que no da lo mismo si el Estado Independiente de Croacia fue obra del pueblo croata y si el pueblo croata luchó contra todos para conservarlo, relegando a un segundo plano su eventual oposición al régimen y a los errores o fallas del mismo, o si en realidad se trataba de un estado títere, creado por Hitler y Mussolini. No da igual que la Yugoslavia titoísta haya surgido a raíz de la derrota militar del pueblo croata, el cual al perder la guerra perdió también su Estado soberano, o que en realidad no se trataba de un Estado croata, sino de algo que le fue impuesto al pueblo croata y a lo cual éste se oponía, luchando no solamente contra el régimen imperante, sino también contra el mismo Estado Independiente de Croacia, en pos de una nueva y mejor Yugoslavia, en pos de una Yugoslavia titoísta.

 

Es, por lo tanto, imperioso investigar a la luz de documentos oficiales, hay en día hechos públicos, cómo fue realmente instaurado el Estado Independiente de Croacia: si fue obra de los croatas o si fue una mera creación de los ocupadores alemanes e italianos.

 

Características de una típica creación artificial alemana

 

Para poder vislumbrar mejor si el Estado Independiente de Croacia fue o no obra artificial germano-italiana, es útil analizar de qué manera y bajo qué condiciones fue instaurada en 1941 una típica creación alemana, la "Servia antigua", que abarcaba el territorio que ya antes de las guerras balcánicas pertenecía al Reino de Servia.

 

Sus características más salientes son:

 

a) Surgió como decisión exclusiva de Hitler, o sea, de Alemania;

 

b) No existió previamente ninguna corriente política servia que luchara por separar a Servia del resto de Yugoslavia, y menos aún para que Servia cayera bajo la dominación alemana;

 

c) No hubo una sola persona en el mundo que antes de este hecho, o después del mismo, supusiera o creyera que tal solución fue meta de algún servio.

 

Por el contrario, el Estado Independiente de Croacia no fue proclamado inesperadamente, ni tampoco fue sorpresa para nadie en el mundo. Mencionaré solamente algunos documentos de los cuales surge claramente, que todos los círculos políticos importantes en el mundo entero, sabían cuál era la meta de la lucha croata y cuáles eran los deseos del pueblo croata.

 

 

La revolución croata no sorprendió a nadie

 

En noviembre de 1928, solamente cinco meses después del atentado contra el líder croata Stjepan Radić, perpetrado en el mismo parlamento yugoslavo durante una sesión, solamente tres meses después de la muerte de Radić y dos meses después de que el rey de Yugoslavia Alejandro Karageorgević proclamara su dictadura, dirigida especialmente contra los croatas, se encuentra el mismo rey en París y el 15 de noviembre informa a Briand, ministro de Asuntos Exteriores de Francia, lo siguiente:

 

"Los croatas son pacifistas y por lo tanto no son peligrosos. (...) No existe peligro de que los croatas proclamen su independencia. (...) La administración estatal funciona normalmente, los tribunales también, el pueblo paga sus impuestos sin protestar y también cumple con el servicio militar. Es decir, que la situación en el país está dentro del orden constitucional y normal, por lo cual si bien existe el descontento, especialmente en Croacia, la crisis no es seria y no existe ninguna razón para preocuparse. La coalición opositora y el pueblo se cansarán de la lucha verbal, sin hechos concretos"

[1].

 

Pero solamente dos años más tarde, al comienzo de octubre de 1930, Wickhman Steed, periodista y político inglés, que durante la Primera Guerra Mundial propagaba, dentro de los círculos políticos ingleses, la idea de la creación de Yugoslavia, y el cual luego del establecimiento de Yugoslavia fue uno de sus más prominentes defensores dentro de los círculos políticos occidentales, advertía al político servio Voja Marinković: "¿Qué están haciendo? ¿No se dan cuenta que el rey Alejandro perderá su vida y que Yugoslavia se desplomara?"

[2].

Sólo cuatro años más tarde el rey Alejandro fue muerto en Marsella por un macedonio, que formaba parte de un grupo revolucionario croata formado para eliminar al rey dictador, mientras que once años después se cumplía la segunda parte del pronóstico del periodista y político inglés.

 

Por el año 1930, los croatas buscaban en distintos países ayuda para su política. Acababa de volver del exterior el principal líder croata, Dr. Vlatko Maček, sucesor 'político del asesinado Stjepan Radić. El Dr. Maček, presidente del Partido Campesino Croata, se había reunido en el exterior con el Dr. Juraj Krnjević y con el Ing. August Košutić, secretario general y vice-presidente del mismo partido, respectivamente, que actuaban en el exterior como exiliados políticos. También se había reunido con el Dr. Ante Pavelić, otro político croata exiliado, presidente y ex diputado del Partido de Derecho Croata. Luego de haberse encontrado con el Dr. Maček, recién regresado a Croacia, el Dr. Ante Trumbić, conocido político croata, y ex presidente y diputado del Partido Federalista Croata, anotó en su diario:

 

"Reparto de papeles: Pavelić tendrá contactos con los italianos, Košutić actuará con los italianos y los ingleses, Krnjević con los ingleses y Kežman deberá actuar legalmente y relacionarse con los franceses"

[3].

 

No es pues de extrañarse que todos los círculos mundiales políticamente importantes estaban al tanto de los deseos de los croatas y conocían la finalidad de su lucha. Podemos así leer en el informe del cónsul alemán en Zagreb, enviado a mediados de febrero de 1935 a su ministerio de Relaciones Exteriores, que Maček "ha declarado que los croatas no lucharían para defender a Yugoslavia tal como está contituida actualmente. Con beneplácito tomó nota de la postura de Italia en el diferendo entre Yugoslavia y Hungría respecto del atentado de Marsella, así como también la decisión de Italia de no extraditar a Pavelić y Kvaternik"

[4].

 

En julio de 1936 Mussolini había concedido una audiencia al político exiliado Ing. A. Košutić. Al preguntarle a Košutić, cuál es el programa político del Partido Campesino Croata, éste le contestó que antes que nada quieren conseguir que Croacia sea un Estado soberano y, si no fuera posible, aceptarían que Croacia formara parte de una federación de países danubianos (o sea de Eslovenia, Croacia, Hungría y Austria). Si tampoco esto fuera posible y si Croacia se viera obligada a permanecer dentro de Yugoslavia, su partido lucharía por conseguir la autonomía de Croacia. Cuando Mussolini le preguntó, qué debería hacerse con los seguidores del Dr. Ante Pavelić, llamados "ustaša", cuya extradición exigía Yugoslavia, la respuesta del Ing. Košutić fue que "de ninguna manera habría que entregarlos a Belgrado, porque esto equivaldría a una traición"

[5]

por parte de Italia que anteriormente les había dado asilo y ayuda.

 

El mismo año visitó Yugoslavia W. Been, miembro de una institución londinense, dedicada a la investigación y al estudio de los problemas de política exterior para el posterior uso del gobierno inglés. Entre otros, visitó también al Dr. Maček, quien era conocido por sus inclinaciones anglófilas y por ser un gran demócrata. Al preguntarle cuál sería la actitud croata si se llegara a un conflicto armado entre Yugoslavia y Alemania, Maček le contestó: "Los croatas aprovecharían la oportunidad para liberarse de Servia"

[6],

o sea para salir de Yugoslavia proclamando su Estado soberano.

 

En julio de 1937 Krnjević había visitado Londres, y al encontrarse con la duquesa de Atholl le dijo que "las relaciones entre los croatas y los servios son tan tirantes que, si ocurriera una guerra y si el gobierno proclamara la movilización, una guerra civil estallaría entre ellos".

[7].

 

En diciembre del mismo año la embajada checoslovaca en Belgrado envió el siguiente informe sobre las conversaciones oficiales mantenidas con el Ing. Košutić y el Dr. Maček:

 

"Al preguntársele a Košutić qué hará el soldado croata en caso de un conflicto bélico (de alguna potencia con Yugoslavia, N. del Autor) la respuesta fue: "Suponga Ud. que se proclame en Croacia la movilización. Pegarán los carteles invitando al pueblo a la lucha y a que vierta sangre peleando contra el enemigo, para que defienda su libertad, su Estado y su Nación. ¿Ud. cree acaso que habrá alguien en Croacia que responderá a ese llamado? A uno le han roto las costillas en la cárcel, a otro le asesinaron al padre, etc. y ¿esta gente debería ahora ir a la guerra? (...). Será suficiente un solo ataque para que todo se acabe"

[8].

 

La respuesta de Maček a la misma pregunta fue:

 

"Pruebe enviar a los croatas al frente. Habria que preguntarse si es realmente posible realizar la movilización en Croacia. Yo no lo creo. Y si nos obligaran a tomar las armas, nos pasariamos al bando enemigo. No importa quién sería éste. No tiene importancia contra quién luchara Belgrado. Nos pasaríamos hasta al bando alemán, aunque no los queremos. Hubo épocas cuando teníamos en estima hasta a los alemanes y cuando nos llevábamos bien con los italianos, solamente porque éstos estaban entonces en contra de Belgrado. Hoy en día se han acercado a Belgrado y por esto estamos contra ellos. Puede ser que Ud. considere nuestra actitud ideológicamente incorrecta, pero esto es un hecho que hay que tomar en cuenta (...). El pueblo me sigue, pero mi autoridad tiene limites. Los campesinos están indignados, me vienen a ver y me preguntan cuándo les daremos las armas para que ataquen a Belgrado. El gobierno me pidió que haga todo lo posible para que las actuales maniobras militares prosigan en paz y en orden y que participen de las mismas también los soldados croatas. Lo pude conseguir, pero los campesinos no me obedecieron cuando les sugerí, a pedido de Belgrado, que entreguen al ejército alimentos y animales de tiro. Nuestra gente me ha preguntado si el 19 de diciembre (fecha del establecimiento de Yugoslavia, N. del A.) podrían hacer las manifestaciones de protesta, quemar las banderas yugoslavas e izar las croatas. Como puede Ud. apreciar, el sentir del pueblo está cercano a la rebelión"

[9].

 

Y cuando en abril de 1938 el Dr. Krnjević expresó en París a un funcionario del Partido radical-socialista, que en caso de una guerra los croatas "iniciarán una revolución" contra Servia, luego de lo cual este funcionario corrió a informar sobre lo oído al Estado Mayor francés, allí le dijeron "que no se trata de nada nuevo, y que el ejército yugoslavo no está preparado ni técnica ni moralmente, especialmente debido al problema croata"

[10].

 

Un año después, a comienzos de abril de 1939, Hugh Seton-Watson, el hijo de R. W. Seton-Watson, luego de visitar Yugoslavia escribía en su informe al ministerio de Relaciones Exteriores inglés (Foreign Office):

 

"Cuando el Dr. Maček, jefe del Partido Campesino Croata, visitó Belgrado el 14 de agosto de 1938, pronunció un discurso ante unos 80.000 servios de Belgrado y de Šumadija (región central de Servia) sobre las injusticias que se cometen en Croacia. Mencionó una isla en Dalmacia donde reinaba un ilimitado terror policial y preguntó a la multitud: Puede acaso esperarse que estos croatas de Dalmacia tomarían en caso de guerra las armas para defender a este Estado?', a lo que la multitud de servios respondió: 'iNo, y tampoco lo haríamos nosotros!' (si estuviéramos en su lugar, N. del A.)»

[11].

 

El testimonio de H. Seton-Watson tiene especial significación, porque tanto él como su padre fueron afamados periodistas ingleses (y muy probablemente informantes del servicio secreto británico, pero de alta categoría) ; además, ambos deseaban proteger y mantener intacta a Yugoslavia.

 

Concluyendo: el mundo conocía la situación existente en Yugoslavia y hasta los propios servios, el pueblo dominante, comprendían que los croatas no podrían luchar en defensa de un Estado que los oprimía.

 

 

La Alemania de Hitler protege a Yugoslavia

 

Es bien conocida la política amistosa de la Alemania nazista hacia Yugoslavia. He aquí unos pocos datos comprobatorios:

 

Luego de haber anexado Alemania el 12 de marzo de 1938 el territorio de Austria (hecho conocido bajo el nombre de "Anschluss"), "un emisario de Maček visitó al ministerio de Relaciones Exteriores en Berlín. Fue recibido por un funcionario del ministerio, al cual preguntó si el gobierno alemán estaría dispuesto a apoyar al movimiento que trataba de conseguir un estado independiente croata. El ministerio de Relaciones Exteriores en Berlín informó en seguida sobre esta proposición al gobierno yugoslavo"

[12].

 

Y, para agravar todavía más las cosas, "esta información el príncipe Pablo la remitió confidencialmente a Campbell, embajador británico en Belgrado"

[13],

quien a su vez informó a lord Halifax, ministro de Relaciones Exteriores británico.

 

Por lo tanto: los alemanes nos denuncian a Yugoslavia, y el príncipe Pablo, que gobernaba Yugoslavia como regente en nombre del rey Pedro II, aún menor de edad, nos denuncia a los ingleses.

 

El 23 de marzo de 1938, inmediatamente después del "Anschluss", Freundt, cónsul general de Alemania en Zagreb, informó a su ministerio de Relaciones Exteriores que Maček se entrevistó con el cónsul húngaro (que estaba por dirigirse a Budapest, a los efectos de presentar personalmente su informe). Maček le dijo al cónsul húngaro "que deseaba incluir la política croata en el eje Berlín-Roma. Tal vez el gobierno húngaro podría averiguar y constatar si esto era viable. Unicamente si el eje Berlín-Roma abandonase completamente a los croatas, él se orientaría hacia la línea franco-checoslovaca, y recién como última posibilidad emprenderia las negociaciones con Belgrado"

[14].

 

Von Heeren, embajador alemán en Belgrado, acotó en este informe de Freundt la siguiente observación: "A Alemania le conviene que Yugoslavia se consolide internamente, o sea, que Maček se vea obligado a emprender las negociaciones que lo lleven a celebrar un acuerdo político con Belgrado"

[15].

 

A raíz del anterior informe, el ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania envió el 11 de mayo de 1938 a su cónsul general en Zagreb y a su embajador en Belgrado la siguiente instrucción: "Nuestra actitud de no inmiscuirnos en el problema croata no cambió en nada luego de anexar Austria al Reich. Todo lo contrario: ahora nos conviene aún más que Yugoslavia no se debilite ni interna ni externamente, lo que ocurriría en el caso de la secesión de una Croacia, más o menos independiente. Nosotros, en realidad, quisiéramos tener como vecino en las nuevas fronteras del Reich a una Yugoslavia fuerte y amiga nuestra"

[16].

 

Tal actitud proyugoslava de la Alemania hitlerista no cambió ni siquiera después de la caída del gobierno de Stojadinović, de tendencia filonazista y filofascista, ocurrida el 4 de febrero de 1939. Podemos leer, por ejemplo, en la carta que el 22 de febrero de 1939 envía Ernst von Weizsacker, secretario de estado alemán, a von Heeren, embajador alemán en Belgrado: "Aquí llegan por distintas vías comentarios pesimistas sobre la solidez interna de Yugoslavia. Parece que existen de manera especial ciertas tendencias de los croatas para obligarnos de una u otra manera a que estemos de su lado. No es necesario asegurarle que al oír tales cosas siempre exclamo: 'Lejos de mí tal actitud'."

[17]

 

Alemania trataba además de influir sobre Italia para que ésta no atacase a Yugoslavia. Al comienzo de octubre del 1940, o sea apenas seis meses antes del conflicto con Yugoslavia, dijo von Heeren al encargado de negocios de la embajada eslovaca en Belgrado que "Italia tiene sus reivindicaciones territoriales respecto de Yugoslavia, pero Alemania está apaciguándola, pues desea paz en aquella parte de Europa. (...) Parece casi paradójico, declaró, pero el hecho es que en realidad Alemania es un protector de la integridad territorial de Yugoslavia. (...) Al preguntarle el encargado de negocios sobre cual es su posición frente al problema del establecimiento de una Croacia independiente, von Heeren contestó que Alemania consideraba que le convenía más tratar con una Yugoslavia íntegra que con una desmembrada. Por esta razón Alemania no deseaba ejercer ninguna prešión ni prestar ayuda al movimiento de croatas de postura radical cuya meta es un Estado independiente croata."

[18]

 

Dos líneas de la política exterior italiana

 

A diferencia de Alemania, la cual, a excepción de una parte de Eslovenia, no tenía reclamos revanchistas respecto del territorio yugoslavo, Italia continuamente deseaba conquistar Dalmacia y reinar sobre el mar Adriático. Paralelamente, Italia vivía con constante miedo frente a Alemania y estaba obsesionada por el temor de que ésta pudiera salir al mar Adriático. De un lado deseaba arrebatar Dalmacia a Yugoslavia, pero simultáneamente quería que Yugoslavia fuera fuerte para que ambas unidas formasen una valla contra la salida alemana al Adriático. Debido a estas dos posturas opuestas, existían en su política exterior dos líneas contrarias que se alternaban según la necesidad: una postura de amistad hacia Yugoslavia y otra de enfrentamiento. Su actitud respecto del Dr. Ante Pavelić y sus seguidores ("ustaša"), que se encontraban en Italia, al igual que respecto de los croatas en general, dependía de cuál de las dos líneas prevalecía en un momento dado.

 

Podemos visualizar por lo menos tres diferentes actitudes de Italia respecto de los "ustaša" y de los croatas en general: una postura es la ayuda a la lucha croata que deberia desembocar en un levantamiento revolucionario contra Yugoslavia, la segunda actitud es el aprovechamiento de esa lucha como factor de presión que induciria a Yugoslavia a comenzar una política de acercamiento a Italia, mientras que la tercera actitud consiste en la concreción de un pacto de amistad con Yugoslavia, acompañado de una persecución simultánea de los "ustaša" y del Dr. Ante Pavelić, y seguido de una política filoservia. La culminación de esta política filoservia es el pacto secreto entre Giano y Stojadinović, según el cual en el caso de un conflicto bélico Yugoslavia permitiria a Italia ocupar casi toda Dalmacia (desde Sušak hasta algo más al sur de Split), como así también la zona de Gorski Kotar, todos estos territorios croatas, mientras que Italia, como recompensa, apoyaría la creación de una Gran Servia, la cual anexaría el puerto griego de Salónica y una parte de Albania, permitiéndole así la salida al mar Egeo, viejo sueño de los expansionistas servios.

 

Hay varias fuentes que revelan la existencia de este pacto secreto. Entre otros, el Dr. Vlatko Maček e Iván Meštrović escriben sobre este pacto en sus memorias. Este último, que era amigo del príncipe-regente Pablo Karageorgević, supo de la existencia de este pacto ya en el año 1940, de boca del mismo príncipe Pablo. Este le dijo a Meštrović que la verdadera causa por la cual se había exigido la renuncia a Stojadinović, quien era primer ministro de Yugoslavia, fue justamente este pacto secreto ítalo-yugoslavo. El diplomático alemán von Hassel, posteriormente uno de los principales implicados en la tentativa de atentado contra Hitler, habla también de eso en sus memorias. Al referirse a una conversación que tuvo a principios de noviembre de 1940 con el príncipe Pablo, menciona que éste le dijo que "se vio obligado a separar a Stojadinović debido a su actitud hacia los croatas. (...) Stojadinović era demasiado íntimo con Ciano y el príncipe Pablo considera que, esencialmente, le cedió a Italia la suerte de Croacia."

[19]

 

 

Carácter proservio de la firma del Pacto Tripartito

 

La mejor prueba de la política filoservia de las fuerzas del Eje es la firma del Pacto Tripartito por parte de Yugoslavia. Al firmar ésta su adhesión a dicho pacto, Alemania e Italia garantizaron que respetarian su soberanía y su integridad territorial y, al mismo tiempo, mediante una cláusula secreta, le prometieron la salida al mar Egeo, o sea "la extensión de la soberanía yugoslava sobre la ciudad y el puerto de Salónica."

[20]

 

Si se toma en cuenta que la salida al mar Egeo y a Salónica era una antigua aspiración servia, y que además esto significaba que la costa croata y los puertos croatas perdieran parcialmente su importancia, mientras que la garantía de la integridad territorial de Yugoslavia significaba simultáneamente la garantía del sometimiento croata (pues dificultaba la posibilidad de que Croacia se separara de Yugoslavia), cabe afirmar que con la firma del Pacto Tripartito los servios ganaban y nosotros perdíamos, o sea que la firma del Pacto Tripartito fue realizada en función y en cumplimiento de la política granservia, política de una afirmación todavía mayor del poder servio dentro de Yugoslavia. Estoy tentado de creer que justamente aquí hay que buscar la explicación del ataque de histeria de Hitler, cuando vio que los servios, solamente dos días después de haber firmado este pacto de notorias ventajas para ellos, hicieron un golpe de estado, "inspirado" por el dinero proveniente del servicio secreto inglés, mientras que las masas servias realizaban violentas manifestaciones antialemanas marchando por las calles de Belgrado, al grito de: "¡Mejor la guerra que el Pacto!"

 

Solamente a este ataque de histeria del maníaco Hitler podemos agradecer su ataque contra Yugoslavia, hecho que nos ha permitido realizar nuestro propósito: la independencia de Croacia. La historia es a veces fruto de hechos menos pensados. A los pueblos oprimidos no se les presenta muy a menudo la oportunidad de liberarse, por lo cual deben aprovechar toda posibilidad que aparezca. ¿Acaso debían los pueblos sudamericanos dejar que pasara desaprovechada la gran oportunidad que les brindaba la historia para realizar sus sueños de libertad y de soberanía, al atacar Napoleón a España, país que dominaba y explotaba a los pueblos sudamericanos? Y para los colonos ingleses, que luchaban en América del Norte por independizarse del yugo inglés, ¿no fue acaso de gran provecho la guerra de Francia contra Inglaterra?

 

Hav además otros hechos que demuestran que la firma del Pacto Tripartito servía a los propósitos del fortalecimiento del dominio servio y de la consolidación de nuestra cárcel - Yugoslavia:

 

El día 29 de noviembre de 1940 tuvo lugar en Berghof una reunión secreta entre Hitler y el ministro de Relaciones Exteriores yugoslavo, Cincar-Marković, en la cual Hitler trató de atraer a Yugoslavia lo más que pudo, pensando en conseguir finalmente que firmara el Pacto Tripartito. En esa oportunidad Hitler "expuso sus planes sobre la consolidación de Europa y sobre la formación de una coalición mundial que se extendería desde Yokohama hasta España. Hitler dijo que había llegado el momento en que cada estado europeo tomara su posición respecto de estos planes. Hacía poco tiempo que, en Viena, había tenido la oportunidad de hablar detalladamente con el conde Ciano (...) sobre la consolidación de los Balcanes (...). Hitler destacó que consideraba importante para Alemania la existencia de Yugoslavia y que entre el Reich y Yugoslavia no había discordancias políticas (...). Para mantener el equilibrio de fuerza en los Balcanes, Alemania deseaba que Yugoslavia fuera fuerte. Luego de exponer largamente las consecuencias negativas del choque armado entre Italia y Grecia, Hitler dijo que quizás Alemania debería intervenir a raíz de la situación militar. (...) Sea como fuere, él le aconsejaba a Yugoslavia 'que rápidamente aproveche la situación creada, antes que la suerte esté echada'. Subrayó que si la consolidación se realizase en ese momento, con el consentimiento de su aliado italiano, no sería posible realizar más cambios en el futuro. 'La ayuda que le está dando a Italia le otorga el derecho de exigirle esto'. Ahora le era posible persuadir a Italia de que acepte aquella política hacia Yugoslavia, la que él siempre sostuvo, sin que le hubiera sido posible hasta ahora conseguir que la aceptase también su aliado. Pero, gracias a los hechos militares acaecidos en Grecia, ahora se le abría esta posibilidad. Y cuando Yugoslavia recibiese de parte de Alemania la garantía de su independencia, podrá estar bien tranquila. (...) La política respecto de Yugoslavia, acordada conjuntamente entre Alemania e Italia, `no podrá cambiarse más incluso si en un futuro no fuera conveniente para Italia'. (...) Si fuera ahora factible que su aliado, Italia, se obligase a aceptar la consolidación, ésta estaría asegurada para todos los tiempos"

[21].

 

En otras palabras, la adhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito, acompañada con una obligación dada por escrito de parte de Italia y Alemania de que "siempre respetarán la soberanía y la integridad territorial de Yugoslavia"

[22]

 

permitía a Hitler proteger a Yugoslavia de presentes y futuras pretensiones italianas. La cárcel croata debería ser perpetua.

 

Actualmente los servios y los que apoyan a Yugoslavia tratan de justificar la firma del Pacto Tripartito con la explicación que se trataba de una medida provisoria cuya única finalidad era evitar que Yugoslavia entrase en un conflicto bélico con Alemania e Italia, y que posteriormente, cuando el desarrollo de los acontecimientos bélicos lo permitiera, Yugoslavia pasaría al lado de los Aliados. Pero, si esta politica tenía solamente esta finalidad, si de veras era provisoria y si su intención secreta era pasarse luego al otro bando beligerante, ¿qué fin cumplía la cláusula secreta que prometía a Yugoslavia la ciudad y el puerto de Salónica? Es evidente que Yugoslavia podría quedarse con estos territorios solamente en el caso de la victoria de las fuerzas del Eje, y no si vencieran los Aliados. En otras palabras: el hecho de que Yugoslavia exigiera, al firmar el Pacto Tripartito, como parte de su botín a Salónica, prueba que el gobierno yugoslavo no sólo creía en la victoria del Eje, sino que (por lo menos en el momento de firmar el Pacto Tripartito) hasta deseaba la victoria final de Italia y de Alemania.

 

Razones "patrióticas" del golpe de estado del 27 de marzo

 

Hemos visto que la firma del Pacto Tripartito reportaba beneficios a Yugoslavia y a la corriente dominante servia, mientras que no podía convenir a los croatas. ¿Cómo entonces explicar que apenas dos días después de este hecho estallara un golpe de estado, dado por militares servios, golpe que fue ampliamente apoyado por las masas servias?

 

No seríamos objetivos si no reconociéramos la importancia que tuvo el sentimiento antialemán (y no tanto antinazi) de las masas servias. Esta gente reaccionaba de acuerdo con sus sentimientos y éstos merecen nuestro respeto. Es que las masas no sabían lo que realmente había sido firmado el 25 de marzo, ni tampoco conocían las cláusulas secretas, por lo cual no estaban en condiciones de vislumbrar cuán provechosa era para los servios la firma de este Pacto.

 

Es interesante analizar quién dirigía a estas masas, quién manejaba los hilos de los golpistas, quién azuzó a esta gente. Es también útil conocer las razones íntimas de aquellos que manejaban y dirigían los acontecimientos.

 

Seguramente entre ellos hubo varios que actuaban siguiendo sus convicciones y posturas politicas. Pero los hechos nos demuestran que estaban también aquellos cuya actuación no se debió solamente a razones ideológicas o políticas. Veamos lo que dicen algunos documentos y testigos, como así también algunos escritores servios, ingleses e italianos:

 

"El primer testimonio pertenece a sir Cecil Parrott, educador del rey Pedro II, que posteriormente fue embajador británico y profesor de Historia en la Universidad de Lancaster. El 12 de enero de 1977 dictó una conferencia en BBC-radio III, sobre el tema: `El ocaso de una dinastía', la dinastía de los Karageorgević. Hablando sobre el golpe de estado del 27 de marzo, sir Cecil dijo: 'A fines de marzo de 1941 visité mi vieja universidad de Cambridge. Allí, en compañía de mis antiguos profesores y de sus colegas, tuvimos una conversación sobre el golpe de estado en Belgrado. Algunos de los docentes presentes manifestaron: `No fueron los yugoslavos los que realizaron el golpe, sino nosotros'. ¿Quiénes son `nosotros'?, les pregunté. La respuesta fue: `Nosotros, SOE (Special Operation Executive), o sea, servicio secreto británico perteneciente al ministerio de Guerra Psicológica'"

[23].

 

"Según la declaración del publicista e historiador británico Robert William Seton-Watson, `los británicos gastaron medio millón de libras esterlinas para financiar la revuelta servia' "

[24].

 

"En un documento del archivo oficial británico (F.O. 371-224892) se habla que hacia fines de 1940 hubo una reunión entre representantes del Foreign Office y de SOE, en la cual se analizaron las acciones contra el Eje a ejecutarse en la parte sur-este de Europa. Allí se discutió y decidió usar el sistema de sobornos en gran escala tanto en Yugoslavia como en Bulgaria. Fue globalmente acordada la suma de 5.000 libras mensuales, como ayuda al Partido Agrario Servio, la suma que éste empezó a recibir ya seis meses antes. Se decidió también subvencionar al Partido Independiente Demócrata, sin especificar el monto. La organización `Defensa del pueblo' también fue tomada en cuenta, decidiéndose subvencionarla mediante el mismo fondo"

[25].

 

"Durante el año 1940 estuvo muy activa en Belgrado la Sección D (luego llamada SOE), que trataba de persuadir a los políticos y a los jefes de organizaciones patrióticas, distribuyendo ayuda monetaria al Partido Agrario Servio, al Partido Independiente Demócrata y a la organización "Defensa del pueblo". Mantenía contactos también con los miembros del ala izquierda del Partido Agrario Búlgaro, que se encontraba en el exilio"

[26].

 

"Las autoridades de Belgrado trataron de explicar a la población que el gobierno está obligado a firmar el Pacto Tripartito, dado que Yugoslavia no estaba militarmente preparada, mientras que Gran Bretaña no estaria en condiciones durante unos meses de abastecer a Yugoslavia. (...) El embajador británico Campbell pidió a su gobierno que contestara a esta argumentación a través de emisiones radiales servio-croatas de la BBC, subrayando que Gran Bretaña había dado y estaba dando su ayuda a Grecia, y que también Yugoslavia recibiría la ayuda tanto de Gran Bretaña como también de los Estados Unidos, viniéndole además muy bien el botín que podría obtener en Albania. Los agentes del Intelligence Service apoyaban eficazmente esta propaganda, inundando el país con prospectos y volantes anti-alemanes, abonando así el clima revolucionario. Ellos también daban ayuda financiera a algunos grupos opositores servios, centrando sus esfuerzos en las personas que debían realizar el golpe de estado"

[27].

 

"El 21 de marzo se realizó la histórica reunión del Consejo de la Corona. Tres miembros del gobierno presentaron sus renuncias por no querer firmar el Pacto. Ellos eran: Branko Čubrilović, del Partido Agrario Servio, Srdjan Budisavljević, del Partido Independiente Demócrata (SOE entregaba ayuda monetaria a estos dos partidos y mantenía estrechas relaciones con ambos ministros dimitentes) como así también Mihajlo Konstantinović, que no pertenecía a ningún partido y fue elevado a su cargo gracias al príncipe Pablo; tanto Budisavljević como Tupanjin (del Partido Agrario Servio, que también estaba en continuo contacto con la SOE) ejercían sobre Konstantinović una fuerte influencia."

[28]

 

"A mediados de mayo de 1941 la mayor parte del gobierno yugoslavo en el exilio se encontraba en Palestina. A través de su ministro que se encontraba en la corte británica, el gobierno yugoslavo expresó su deseo de trasladarse cuanto antes a Londres. (...)

 

El ministerio de Información británico se encargó de preparar la lista de todos los yugoslavos, exiliados en Palestina, con breves datos biográficos. (...) En esta lista los empleados del Foreign Office al lado de cada nombre escribían sus notas. (...) Sobre Miloš Tupanjanin escribieron: 'A sueldo del servicio de inteligencia británico, SOE 2'. (F. O. 371-30282)".

[29]

 

"A pesar de que SOE lo había colmado con sus sobornos, el Estado Mayor (yugoslavo) era muy cauto y estaba demasiado asustado como para decidirse a actuar (...) El 26 de marzo informó MacDonald que al frente de la organización que planeaba dar el golpe de estado se encontraba Simović, y agregó que 'no habrá que esperar más que unos días'. En realidad, Simović estaba sólo formalmente al frente de la organización, mientras que el verdadero motor era Mirković, quien postergó la fecha del golpe para el 27 de marzo.

 

Al año siguiente, cuando Mirković ya estaba en el Cercano Oriente, se publicó que él había declarado que, antes del golpe de estado había sido `agente británico' Al oír esto Campbell (que por entonces era embajador en Washington), comentó: realmente fue «agente, yo no lo sabía. Pero sabía que mantenía relaciones confidenciales con el agregado militar de las Fuerzas Aéreas británicas, al cual dijo que se estaba preparando el golpe de estado, sin revelar nunca detalles o fechas, por lo cual dudo que haya estado trabajando a sueldo para alguno de nuestros servicios de información o para otro servicio nuestro.' "

[30]

 

"Hasta la última bala"

 

Los alemanes tenían gran estima por el ejército yugoslavo. El día anterior al ataque a Yugoslavia, el 5 de abril de 1941, "Hitler le escribe a Mussolini que está consciente que habrá que luchar contra un enemigo excepcionalmente valiente y resistente, al cual además favorecerá la configuración montañosa del terreno."

[31]

 

Algo antes, el 30 de marzo de 1941, el mariscal Walter von Brauchitsoh, jefe del Comando Supremo del Ejército (OKH), también pensaba que "es de esperar que las tropas yugoslavas se defenderán con mucho denuedo y que lucharán tenazmente en el terreno, hasta agotar sus municiones y sus alimentos "

[32]

 

Pero, los alemanes estaban completamente equivocados, pues el frente sur yugoslavo, donde las tropas estaban compuestas en su gran mayoría por los servios, fue quebrado ya unos tres días después del primer ataque alemán (Skoplje, principal ciudad de esa zona, cayo después de solamente un día y medio), con lo cual la guerra ya podía darse por concluida. "Según el informe del Comando Supremo alemán, del 9 de abril, con la penetración de las fuerzas armadas alemanas en la llanura de Skoplje y con el paso del río Vardar, `las tropas yugoslavas (fueron) separadas de las tropas griegas e inglesas', por lo cual los especialistas militares alemanes consideraban que con estos hechos la guerra en Yugoslavia realmente ya había terminado (`Der Feldzug auf dem Balkan, pp. 43-45)."

[33].

 

A las 9 horas de la mañana del 14 de abril, o sea solamente ocho días después del comienzo de las hostilidades, el general Simović, Primer Ministro yugoslavo, le entregaba al general Kalafatović por escrito la orden de pedir "el armisticio", el cual en realidad se transformó en una capitulación incondicional. Pero la capitulación pudo ser firmada recién el 17 de abril, a las 21 horas, debido al caos que reinaba dentro de lo que quedaba del ejército servio. (Luego del 10 de abril de 1941, fecha de proclamación del Estado Independiente de Croacia, no se puede hablar más del ejército yugoslavo, sino del resto del ex ejército yugoslavo o del resto de las tropas servias pertenecientes a ese ejército. Pero, dado que Alemania emprendió la guerra contra Yugoslavia y no contra Servia, que entonces no existía, los alemanes, probablemente por razones formalistas, exigieron que la capitulación incondicional fuera firmada en el nombre del ejército yugoslavo, que real y legalmente ya no existía.)

 

Fulminante derrota yugoslava - principal objetivo de Hitler

 

No importando lo que ocurrió realmente, el hecho es que Hitler estaba convencido de que la lucha con Yugoslavia duraria bastante tiempo, si es que no se tomaban ciertas medidas. Hitler, a su vez, quería que la guerra con Yugoslavia fuera realmente fulminante, con la finalidad que "con esto Alemania asustara suficientemente a Turquía, lo que luego, durante el ataque a Grecia, tendria consecuencias favorables"

[34].

 

Asimismo, "era necesario terminar la guerra en los Balcanes cuanto antes, para poder empezar a tiempo el ya planeado ataque a la URSS, cuyo comienzo fue previsto para los primeros días de junio de 1941. Además, el Comando Supremo alemán quería evitar la unión de las fuerzas yugoslavas, griegas y británicas, para impedir que éstas formen un nuevo 'Frente de Salónica' que podría impedir el avance alemán y su llegada a la zona del Mediterráneo"

[35].

 

Todo lo realizado por Hitler en esos días estaba subordinado a su decisión de terminar cuanto antes el conflicto bélico con Yugoslavia. Durante esos días no le interesaban mucho los objetivos politicos, pues su principal objetivo era militar. Así podemos ver que, para convencer a los húngaros de que ataquen a Yugoslavia, les había prometido imprudentemente y a la ligera la rica provincia de Banat. Sin embargo, una vez terminado el conflicto yugoslavo, Hitler no pudo cumplir su promesa justamente debido a razones políticas, pues a esto se oponían los rumanos y los 140.000 alemanes que vivían en esa provincia.

 

Hitler, teniendo en mente su principal objetivo, una rápida victoria sobre Yugoslavia, ya el 27 de marzo por la mañana (antes de reunirse con su Consejo de Guerra y antes de avisar sobre sus planes a Mussolini, su principal aliado, al cual además le había cedido ya en el año 1936 la supremacía en el Mediterráneo, y por lo tanto en el Adriático, o sea en la parte costera de Yugoslavia) hace llamar "al embajador de Hungria, Dome Sztójay, y al de Bulgaria, Pervan Draganov, para comunicarles que preparaba un ataque fulminante contra Yugoslavia, lo que posibilitaría a sus paises realizar conquistas territoriales, siempre y cuando participaran de la guerra"

[36].

 

Por entonces Hitler no tenía en mente al estado soberano croata, sino que consideraba que Croacia deberia en realidad pertenecer a Hungría, reconociéndole solamente cierta autonomía. Según la historiadora yugoslava doctora Fikreta Jelić-Butić, "Hitler buscaba la solución de la 'autonomía croata' guiado por razones estratégicas, formando parte de Hungría o por lo menos bajo influencia húngara. Probablemente vislumbraba en esta solución también la posibilidad de contrarrestar la expansión italiana"

[37].

 

Desde las 13 hasta las 14 horas del mismo día tuvo lugar la reunión del Consejo de Guerra Alemán, durante la cual Hitler expone que "hay que tener en cuenta que, durante el ataque a Yugoslavia los croatas se pondrán del lado alemán. Habrá que asegurarles un tratamiento político apropiado (después la autonomía)"

[38].

 

Según se ve, Hitler en ese momento no supone que Croacia pudiera independizarse, sino solamente considera que durante el conflicto y para aprovechar los sentimientos antiyugoslavos de los croatas, habría que darle a éstos un "tratamiento político apropiado" que desembocaría luego en una "autonomía" (probablemente dentro de Hungria), todo esto siempre y cuando los croatas apoyasen durante el conflicto armado a las fuerzas alemanas.

 

"En cuanto terminó la reunión del Consejo de Guerra, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas (OKW/WFSt), siguiendo los lineamientos de la exposición de Hitler, elaboró las instrucciones para la operación militar contra Yugoslavia. Estas instrucciones (Weisung) fueron dadas bajo el número 25, por lo cual al ataque contra Yugoslavia se lo designó como "Operación 25'."

[39]

 

En este plan de acción se dice entre otras cosas: "Habrá que aumentar la tirantez política dentro de Yugoslavia haciendo promesas a los croatas"

[40].

 

Según se ve, la intención es azuzar a los croatas contra Yugoslavia, para debilitar de este modo su defensa, pero no existe ningún plan sobre la instauración de un Estado croata soberano.

 

Esto queda todavía más en evidencia si se analizan las instrucciones sobre la manera de enfocar la propaganda contra Yugoslavia. Estas instrucciones fueron dadas ya el 28 de marzo por el jefe del Comando Supremo de las Fuerzas Armadas (OKW), el mariscal Wilhelm Keitel. En su punto e) se dice: "Es necesario divulgar que el ejército alemán no viene a los territorios croatas, bosníacos y macedonios como enemigo. Al contrario: viene para impedir a los chovinistas servios que los envíen al frente de batalla donde perderian sus vidas inútilmente, en provecho de los intereses británicos. Pero si, bajo influencia de la propaganda anglo-servia, también los pueblos no servios presentaran resistencia, el ejército alemán la quebraria, no importando quiénes y donde resistieran"

[41]

 

Vemos que la finalidad de la propaganda alemana fue convencer a los pueblos no servios a que no intervinieran en la lucha. La argumentación usada apuntaba en hacer resaltar el interés personal mezclando esto con la amenaza, o sea, que no les convenía luchar pero sí, sin embargo, trataban de hacerlo, que supieran que serían liquidados. Si, empero, hubiera ya existido la intención de ayudar a los croatas a independizarse, ¿no hubiera sido más lógico y de mayor efecto usar en la propaganda este argumento?

 

Que no se pensaba ni remotamente en la posibilidad del resurgimiento del Estado croata, puede verse todavía más claramente en el punto b) de estas instrucciones: "En diferentes partes ocupadas de Yugoslavia, especialmente en Croacia, podrá permitirse editar los diarios bajo la censura alemana"

[42].

 

Croacia, por lo tanto, debería haber sido ocupada (no independiente), pero la intención era someterla a un trato algo más benigno, porque se pensaba permitir "especialmente en Croacia" la edición de diarios, claro que sometiéndolos a la censura alemana (y no croata). Estas instrucciones encajan perfectamente en lo que Hitler había expuesto un día antes, durante la reunión del Consejo de Guerra, o sea que a los croatas se les asegurarfa durante las acciones bélicas "un tratamiento politico apropiada" y "después la autonomía".

 

Esa misma noche Hitler envía una carta a Mussolini haciéndole saber que había tomado la decisión de atacar a Yugoslavia y que ya había propuesto a los embajadores de Bulgaria y de Hungría que sus países también participen en el ataque. "Porque, Duce —escribe Hitler— sin la ayuda de Hungría y de Bulgaria no podremos operar con la velocidad que podrían exigir los acontecimientos"

[43].

 

Mussolini contestó en seguida a Hitler, siendo especialmente interesaste el siguiente párrafo de su carta: "Amén de la colaboración búlgara y, especialmente, húngara —escribe textualmente Mussolini— hay que tener en cuenta las tendencias separatistas de los croatas, a las cuales representa el Dr. Pavelić"

[44].

 

O sea que recién Mussolini le hace ver a Hitler la importancia de los croatas. Sin embargo, tampoco Mussolini menciona la independencia de Croacia, sino que solamente subraya que para que la guerra contra Yugoslavia termine cuanto antes hay que tomar en cuenta, además de los húngaros y de los búlgaros, también a los croatas.

 

Al día siguiente (el 28 de marzo) el embajador húngaro Sztójay, luego que Hitler le volviera a ofrecer Croacia, "responde a Hitler, que Hungría no tiene pretensiones sobre Croacia y que no desea recibir a este país dentro de sus límites"

[45],

 

a lo que Hitler insiste en "que se puede encontrar una solución, que podría consistir, por ejemplo, en que Croacia tenga en Hungría un apoyo amistoso y de tipo económico'

[46].

 

Recién el 31 de marzo, o sea cuatro días después de haber Hitler decidido atacar a Yugoslavia y luego de haber Mussolini avisado a Hitler sobre la importancia de los croatas, habiendo a su vez los húngaros rechazado la idea de que Croacia entrase a formar parte de Hungria, como un territorio autónomo, "puede verse por primera vez más claramente la opinión alemana respecto de la idea de una `Croacia independiente"

[47].

 

Ese día el ministro von Ribbentrop envía un telegrama al cónsul alemán en Zagreb, en el cual le hace saber al Dr. Maček, que en caso del derrumbe de Yugoslavia, Alemania tiene en vista una Croacia independiente

[48] .

 

Pero, ¿qué había que sobreentender como independiente? Esto no lo ve claramente ni el mismo Hitler, quien seis días después, el 6 de abril, imparte sus directivas sobre la posterior organización del territorio yugoslavo, entre las cuales podemos encontrar que: "Croacia será un estado independiente, probablemente bajo influencia húngara"

[49].

 

"La zona costera en la parte norte-occidental de Yugoslavia, Dalmacia y Montenegro pertenecerán a Italia"

[50].

 

Recién más de dos días después de haber los croatas proclamado (el 10 de abril por la tarde) su Estado independiente, podemos encontrar en las "Instrucciones provisorias sobre la repartición de Yugoslavia", elaboradas en la noche del 12 al 13 de abril, en el Art. 6, que "dentro de los limites étnicos, Croacia será un estado independiente", y que además "Alemania no se inmiscuirá en sus relaciones políticas internas"

[51].

 

Pero, sin embargo, el Art. 7 de estas instrucciones dice que Bosnia (e implícitamente tampoco Dalmacia) no pertenece a Croacia, sino que sobre su futuro status politico decidirá Italia

[52].

 

Es, por lo tanto, evidente que cuando Hitler habla de Croacia, entiende bajo este nombre solamente "el histórico Reino de Croacia y Eslavonia, antaño parte constitutiva de la monarquía austro-húngara"

[53].

 

Tres falsificaciones de historiadores yugoslavos

 

Es de suma importancia determinar con la mayor exactitud posible la fecha en la cual fueron concebidas las "Instrucciones provisorias". Es que, si fueron formuladas después de la proclamación del Estado Independiente de Croacia, serían una prueba de que éste fue proclamado e instaurado gracias a la lucha croata y que Hitler solamente reconoció los hechos consumados. Pero si estas "Instrucciones provisorias" fueron previas a la proclamación de la independencia de Croacia, podria este hecho servir a los enemigos de la causa croata para sostener su tesis de que el Estado Independiente de Croacia fue una creación alemana.

 

De lo anterior somos conscientes no solamente nosotros, los croatas, sino también aquellos que ponen su pluma al servicio de nuestro opresor. Es útil ver hasta qué extremo pueden llegar algunos "historiadores" oficiales yugoslavos.

 

Así el Dr. Ferdo Čulinović, renombrado historiador y profesor universitario en Yugoslavia, en su libro "Yugoslavia entre dos guerras", editado en Yugoslavia en el año 1961, escribe que Hitler dio las "Instrucciones provisorias" "todavía antes de atacar a Yugoslavia"

[54],

 

o sea antes del 6 de abril de 1941. Y para que los lectores no descubran tan burda mentira, el autor no menciona la fecha de estas instrucciones (que fue el 12 de abril de 1941, o sea, seis días después del ataque alemán).

 

Al Dr. Čulinović le molesta especialmente que en estas instrucciones podamos leer que los alemanes no se inmiscuirán en las relaciones políticas internas del Estado croata, por lo cual él caracteriza a esta instrucción como muestra de 'hipocresía de la cúpula del Tercer Reich"

[55].

 

Pero el Dr. Čulinović sabe perfectamente que estas instrucciones no han sido dirigidas a los croatas, ni escritas para el consumo de la opinión pública, sino que fueron dedicadas a los comandantes superiores del ejército alemán, con el rótulo de "Muy secreto"; él sabe que fueron preparadas y firmadas por el jefe del Comando Supremo de las Fuerzas Armadas alemanas (OKW), el general Keitel, quien para su elaboración siguió las directivas impartidas por Hitler. No se trata, pues, de una declaración con fines propagandísticos, sino de instrucciones oficiales de un alto jefe militar alemán, dirigidas a sus subordinados, también jefes de alto rango militar.

 

Otro "historiador imparcial" yugoslavo, el general Velimir Terzić, fue mucho más "contundente". El general Terzić no entra en sutiles disquisiciones y cavilaciones sobre la "hipocresía". En lugar de esto, en la página 549 del segundo torno de su voluminosa obra "Derrumbe del Reino de Yugoslavia en 1941", podemos encontrar el texto completo de las "Instrucciones provisorias", en las cuales, empero, Terzić omite la instrucción relativa a no inmiscuirse en las relaciones de política interna del Estado croata, omisión que representa una evidente falsificación.

 

Es interesante analizar porqué tanto el Dr. Čulinović como el general Terzić tratan de menoscabar o directamente no mencionar esta instrucción. Sería, por supuesto, ridículo afirmar o tratar de demostrar mediante esta instrucción que realmente los alemanes no tenían ingerencia en los asuntos políticos internos del Estado Independiente de Croacia. Sin embargo, esa instrucción demuestra qué es lo que Hitler y los alemanes pensaban en un dado momento, en el momento de la proclamación del Estado Independiente de Croacia, como así también qué tipo de estado estaban dispuestos a reconocer. Es evidente que pensaban en un estado con plena soberanía y que en ese momento no pensaban inmiscuirse en sus problemas internos. No es el tema de este estudio analizar los hechos posteriores que distaban mucho de lo expuesto en las "Instrucciones provisorias". Aquí simplemente queremos subrayar que existió un gran cambio del pensamiento de Hitler, que concibía el 27 de marzo de 1941 a Croacia como un territorio autónomo dentro de Hungria, y que el 6 de abril de 1941, el día del ataque a Yugoslavia, consideraba ya que Croacia debería ser un estado independiente, pero todavía creía que debería estar "bajo influencia húngara", para cambiar bruscamente el 12 de abril de 1941 llegando a considerar que Croacia debía ser un "estado independiente" en cuyas relaciones políticas internas Alemania no debería inmiscuirse. Es evidente que los hechos que se habían empezado a desarrollar ya el 6 de abril, o sea el desarrollo de la revolución croata, cuya culminación era la proclamación de la independencia de Croacia, realizada el 10 de abril de 1941, han tenido gran impacto sobre la opinión y la actitud de Hitler y de Alemania.

 

Pero, volvamos al general Terzić. Parece que él consideró que no era suficiente para un "buen" historiador yugoslavo falsificar solamente un documento relacionado con la proclamación del Estado Independiente de Croacia. Así, en las páginas 722-723 del mismo tomo de su obra podemos leer: "El Estado Independiente de Croacia fue creado por la decisión del Comando Supremo alemán, o sea por la decisión del ejército alemán, cuyo deber era concretar esta decisión. Esto lo confirma también el comandante del Segundo Ejército alemán, el mariscal Weichs, quien el 4 de abril formuló así la orden a sus tropas: `El Führer dio la orden de establecer el nuevo estado de Croacia, que permanecerá en relación amistosa con Alemania'." Desgraciadamente para él, Terzić se olvidó por completo que en el mismo torno de su libro, en las páginas 58-60, había publidado el texto completo de la mencionada orden del comandante del Segundo Ejército, expedida el 4 de abril. Pero en este texto no aparece la cita que Terzić publica en las páginas 722-723. Esta "Orden sobre las Operaciones", según puede desprenderse ya de su título, es solamente de índole militar, a excepción del Art. 1 que dice textualmente: "A raíz del cambio de la situación política en los Balcanes, producida luego del golpe de estado que dieron los militares en Yugoslavia, hay que considerar también a Yugoslavia como nuestro enemigo, aunque haya declarado su lealtad. El Führer y Jefe Supremo ha decidido que a Yugoslavia hay que destruirla lo más pronto posible. Esta operación se designará con el nombre clave 'Operación 25'." Según podemos ver, aquí no se habla de "establecer el nuevo estado de Croacia", como lo afirma Terzić, sino que se habla de destruir (o sea derrotar o aniquilar) militarmente y lo más pronto posible al ejército yugoslavo. Pero, ¿cuántos lectores podrán recordar, al leer la página 722, lo que está escrito en la página 58?

 

 

"Instrucciones provisorias":

¿causa o consecuencia de la revolución croata?

 

Trataremos ahora de analizar en qué momento fueron redactadas las "Instrucciones provisorias", especialmente su Art. 6 que se refiere a Croacia. En ellas se afirma explícitamente que se basan en las instrucciones de Hitler del 3 de abril de 1941, las que son anteriores al 10 de abril, fecha de la proclamación del Estado Independiente de Croacia. Debido a esto, una parte de ellas es simplemente una formulación nueva y más completa de las anteriores instrucciones de Hitler. Si esto ocurriera también con el Art. 6, relativo a Croacia, no importaría en absoluto si la fecha cuando fueron formuladas fuera anterior o posterior a la proclamación de la independencia croata. Pero en las anteriores instrucciones de Hitler ("Instrucción N 26" del 3 de abril de 1941) no se menciona en absoluto al futuro Estado croata ni se discute la problemática croata. Ni siquiera se menciona el nombre de Croacia y solamente se habla implícitamente de los territorios croatas en el Art. 5, donde figura que "El Segundo Ejército italiano emprenderá sus movimientos recién cuando empiece a manifestarse el ataque del 2 Ejército alemán y del XXXI grupo móvil del Cuerpo de Ejército. En esta meta puede volverse imperioso que el ataque se deba realizar en una dirección más hacia el sur que hacia el sureste. (...)"

[56].

 

Debemos, por lo tanto, llegar a la conclusión que en lo que a Croacia se refiere las "Instrucciones provisorias" del 12 de abril no tienen ninguna relación con las anteriores instrucciones del 3 de abril de 1941, ni derivan de ellas.

 

A la luz de los documentos oficiales, hoy en día accesibles al público, es posible determinar no solamente la fecha sino hasta la hora en la cual fueron redactadas las "Instrucciones provisorias". Para esto debemos basamos en dos artículos de las mismas, que son los artículos 1 y 6.

 

Según el Art. 1, "El Führer del Reich se pondrá de acuerdo por escrito con Duce sobre la cesión de los territorios que ya han sido ocupados por las tropas italianas"

[57]

 

y los cuales deberían pertenecer a Alemania. Se trataba de una parte de Eslovenia, que pretendía Alemania, mientras que la otra parte la pretendía Italia. Pero estos territorios fueron ocupados por las tropas italianas recién el 12 de abril de 1941 por la tarde, pues ese día "a las 18,20 hs. el jefe del Estado Mayor del 2 Ejército (alemán) informó telefónicamente al jefe de distrito (Gauleiter) en Graz, que los italianos habían ocupado una parte de la zona prevista para ser anexada a la Carintia meridional"

[58],

de lo que se desprende que las "Instrucciones provisorias" no podían haber sido formuladas antes de las 18,20 hs. del 12 de abril de 1941.

 

El Art. 6 permite determinar con mayor exactitud todavía, cuándo fueron formuladas las "Instrucciones provisorias". El punto clave está en aquella parte de dicho artículo en la cual se da la instrucción que los alemanes no deberán inmiscuirse en las relaciones políticas internas del Estado de Croacia. Debemos preguntarnos cuál habrá sido la razón para que este tema haya sido incluido en las "Instrucciones provisorias", dirigidas a los comandantes superiores alemanes, pues debería haber sido suficiente que contuvieran esa parte del Art. 6 que decía que "dentro de los límites étnicos Croacia será un estado independiente". Pero, si se agregó además la instrucción sobre la no injerencia, a simple vista innecesaria, significa que debía haber existido una razón valedera para su formulación. Y la razón, efectivamente, existió.

 

Según se desprende de los documentos oficiales alemanes, Slavko Kvaternik, revolucionario croata que el 10 de abril de 1941 proclamó, en nombre del Dr. Ante Pavelić, el Estado Independiente de Croacia, pidió el 12 de abril al gobierno alemán el reconocimiento diplomático del nuevo Estado

[59].

 

El pedido de reconocimiento fue cursado por medio del Comando Supremo del 2 Ejército alemán. Eso le dio pie al mismo para pedir a través del Comando Superior de las Fuerzas Armadas (OKW) alemanas aclaración al ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania sobre quién deberia ser considerado jefe croata, Pavelić o Kvaternik

[60].

 

La pregunta llegó al ministerio de Relaciones Exteriores a las 20,45 horas del 12 de abril de 1941

[61],

pero el ministerio no tenía instrucciones y no sabía qué responder. Recién alrededor de las 22 hs.

[62]

 

de la misma noche recibió el ministerio de Relaciones Exteriores respuesta telefónica de Hitler, enviada por intermedio del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas (OKW), general Alfred Jodl. La respuesta textual de Hitler fue: "No hay que inmiscuirse en absoluto en las relaciones internas de Croacia. Que los croatas elijan como su jefe a quien quieran"

[63].

 

Si las "Instrucciones provisorias", especialmente la instrucción sobre la no injerencia alemana, ya hubieran sido formuladas, no hubiera sido necesario esperar hasta las 22 hs. para dar la respuesta, lo que significa que esa instrucción se incluyó recién entre las 20,45 hs. y las 22 hs. del 12 de abril de 1941, a raíz de la pregunta del Comando Supremo del 2 Ejército alemán.

 

Esto se desprende además de la similitud entre la respuesta de Hitler y esa frase del Art. 6, como así también del hecho de que ambas formulaciones pertenecían a la esfera de OKW y que ambas instrucciones habían sido dirigidas a los comandos superiores alemanes, para su mejor proceder.

 

Concluyendo: por lo menos la instrucción que explica cómo será el Estado croata, o sea, que los alemanes no se inmiscuirán en sus relaciones polticas internas, fue formulada más de dos días (exactamente entre 53 a 54 horas) después de la proclamación del Estado Independiente de Croacia. Luego: la proclamación de la independencia croata no fue la consecuencia sino la causa de tal formulación del Art. 6 de las "Instrucciones provisorias".

 

Coincidencias entre intereses croatas y húngaros

 

Según ya fue expuesto, el 27 de marzo de 1941, Hitler no planeaba reconocer a los croatas el derecho de tener un Estado soberano. Sus planes eran bien diferentes. ¿Cómo, pues, acaeció que pese a ello haya reconocido al Estado Independiente de Croacia„ proclamado por los croatas?

 

Las causas fueron varias, pero todas obedecen a una gran verdad: la política internacional se rige solamente por los intereses comunes. El Estado Independiente de Croacia fue proclamado e instaurado gracias a la lucha y al esfuerzo de los croatas, pero fue reconocido por Alemania e Italia a raíz de que en ese momento coincidieron los intereses croatas no solamente con los de Alemania e Italia, sino además con los de Hungría. Sin embargo, entre los que analizaron esos acontecimientos no se le dio suficiente importancia a la incidencia de los intereses húngaros, que fue, a mi parecer, fundamental.

 

Según vimos anteriormente, Hitler trataba por todos los medios de convencer a los húngaros de que atacasen a Yugoslavia, prometiéndoles concesiones territoriales. Pero Hungría y Yugoslavia habían firmado solamente cuatro meses antes un pacto de eterna amistad, por lo cual le resultaba muy engorroso a Hungría actuar en contra de ese pacto. A Hungria, deseosa de adquirir nuevos territorios, no le quedaba otra solución que buscar algún pretexto para poder atacar a Yugoslavia. En su reunión del 1 de abril de 1941, el gabinete húngaro decidió atacar a Yugoslavia y que como pretexto tomarían la probable secesión de Croacia, arguyendo que con esto Yugoslavia ya dejó de existir, habiéndose así extinguido el pacto de amistad entre Yugoslavia y Hungría. Pero dos días después de la reunión de gabinete, el conde Teleki, presidente del gobierno húngaro, se suicida. La causa fue su remordimiento por no haberse opuesto más firmemente a la decisión de atacar a Yugoslavia. Es que Teleki había recibido desde Londres un telegrama en el cual se le avisaba que un personaje que ocupaba un alto cargo inglés había manifestado que el buen nombre húngaro quedaria completamente manchado si Hungría se volviera cómplice de Alemania atacando a Yugoslavia. A raíz de todo esto Teleki se pegó un tiro, dejando una carta dirigida al Regente Horthy donde le decía que había decidido suicidarse pues "su conciencia y su honor se oponían al proceder que justamente estaba por adoptar el gobierno húngaro"

[64].

 

Luego de este desenlace tan trágico y que tuvo gran repercusión, a Hungría le resultaba todavía más difícil atacar a Yugoslavia. Por eso, apenas ocurrido el suicidio (el 3 de abril de 1941), el Regente Horthy envió "a Hitler una carta explicándole lo ocurrido y la dificultad que el hecho representa para Hungría. Del contenido de la carta se desprende, que la actitud de Croacia durante el conflicto bélico podría aligerar muchísimo la postura húngara"

[65].

 

Es que en la carta Horthy escribe a Hitler que en la reunión del gabinete húngaro todos "compartían la opinión que, luego de penetrar las tropas alemanas, probablemente Croacia se separaría del estado yugoslavo, con lo cual (en realidad) el Reino de Yugoslavia dejaría de existir (para Hungría) como otra parte firmante del tratado"

[66].

 

Los húngaros, buenos conocedores de los croatas, sabían bien que éstos aprovecharían la oportunidad del ataque alemán contra Yugoslavia para sublevarse y proclamar su Estado independiente. Pero sabían también cuál era el pensamiento de Hitler, pues éste se lo había manifestado al embajador húngaro Döme Sztójay siete días antes. Sabían, por lo tanto, que Hitler no pensaba en la independencia croata. Es por esto que la carta de Horthy a Hitler no era más que una propuesta velada de Hungría para que Alemania reconozca el futuro Estado croata, una vez que los croatas lo proclamen, pudiendo de esta manera justificar Hungría su ataque al territorio yugoslavo. Los húngaros siguieron insistiendo con esta idea y así, ya al día siguiente, el embajador húngaro en Alemania hace una visita al ministerio de Relaciones Exteriores alemán donde se entrevista con el secretario del estado von Weizsacker. "También en esta ocasión se menciona a Croacia, indicando el embajador húngaro, que la proclamación de la independencia de Croacia podría ser un motivo para que comience el ataque húngaro contra Yugoslavia"

[67].

 

El 9 de abril, solamente un día antes de la proclamación de la independencia croata y fires días después de haber empezado el ataque alemán contra Yugoslavia, aún no había señales del inminente ataque húngaro. Por el contrario, en un comunicado húngaro podemos leer: "Hungría no tiene otro propósito que el de tratar que la guerra tenga lugar lo más lejos posible del territorio húngaro"

[68].

 

Pero solamente unas pocas horas después de la proclamación de da independencia croata, o sea, el 10 de abril, "a las 21.00 hs. el oficial húngaro de enlace informó (al 2 Ejército alemán, N. del A.) que Hungría tiene la intención de avanzar con una brigada hacia la ciudad de Osijek"

[69].

 

Y ya la misma noche del 10 de abril, Horthy dirige una proclama al pueblo y al ejército húngaro, expresando: "Con el nacimiento del Estado croata independiente y soberano, Yugoslavia dejó de existir, dividiéndose en sus partes constitutivas. De esto surge simultáneamente el deber que nos obliga a tomar nuevamente en nuestras manos el destino de los territorios sustraídos a Hungría en el año 1918, y además asegurar la situación de la población húngara que allí habita"

[70].

 

Efectivamente, al día siguiente, "en la madrugada del 11 de abril las unidades del 'Ejército meridional' húngaro (4 y 5 cuerpo de infantería y el 1er. cuerpo de caballería motorizada) han empezado su avance (...)"

[71]

 

Pero, ¿cómo justificar el ataque húngaro sin el reconocimiento alemán del Estado Independiente de Croacia? ¿Qué actitud podría tomar Alemania frente al inmediato reconocimiento de la independencia croata, efectuado por Horthy en su proclama del 10 de abril?

 

El peso de estos argumentos y el papel importante que jugaron en la decisión alemana de reconocer a la independencia croata, puede vislumbrarse en la misiva de Ribbentrop, ministro alemán de Relaciones Exteriores, enviada el 14 de abril de 1941 a Mussolini. Allí Ribbentrop expone que Hitler y él consideran que había llegado el momento de reconocer al Estado Independiente de Croacia y que esta decisión se basaba en dos razones: una era "que este reconocimiento persuadiría hasta al último soldado croata a dejar de usar las armas"

[72]

 

contra las tropas alemanas e italianas, y la otra razón era que los húngaros habían tomado la proclamación del Estado Independiente de Croacia "como una justificación de su avance sobre el territorio yugoslavo, considerando que ya no existía el Estado yugoslavo como tal"

[73].

 

El porqué del reconocimiento alemán

 

Analizaremos ahora cómo es que llegaron a coincidir los intereses alemanes con los croatas y cuál fue la causa por la cual se adaptaron a las posturas croatas.

 

Empecemos por preguntarnos, cuáles fueron los objetivos de Hitler al atacar a Yugoslavia. Sabiendo que Yugoslavia era en realidad un pequeño imperio servio y que el golpe de estado era obra exclusiva de los servios, Hitler decidió castigarlos destruyendo su pequeño imperio, o sea a Yugoslavia. Quería, además, que antes de su ya planeado ataque a la Unión Soviética la situación en los Balcanes quedara completamente clara. Finalmente quería que el conflicto con Yugoslavia fuera lo más breve posible, fulminante.

 

Sabía cómo desmembrar a Yugoslavia y qué hacer con sus territorios, pero su único problema era Croacia. Como austríaco, no podía olvidar sus recuerdos provenientes de la ex Austro-Hungría. Esa fue la causa por la cual consideraba que el territorio croata no existía como una unidad, sino que se trataba (como lo fue en Austro-Hungría) de tres territorios diferentes: Dalmacia, Bosnia-Herzegovina y Croacia-Eslavonia. Las dos primeras provincias croatas pensaba entregarlas a Italia y la tercera quena verla dentro de Hungría, acaso para contrarrestar así la tendencia expansionista italiana, según lo supone la historiadora yugoslava Dra. Fikreta Jelić-Butić.

 

Pero cuando los húngaron rechazaron incluir a Croacia dentro de su Estado y le explicaron además a Hitler que el restablecimiento de una Croacia independiente justificaría el ataque húngaro contra Yugoslavia; cuando Hitler además vio que a raíz de la acción revolucionaria croata se esfumaba el ejército yugoslavo, que él (como austríaco y recordándose de la Primera Guerra Mundial) no solamente respetaba sino hasta temía un poco; cuando vio que sus tropas entraban en el territorio croata casi sin luchar, que alli por doquier encontraban ya instaladas a las autoridades croatas y al régimen revolucionario; cuando se dio cuenta que el reconocimiento del Estado Independiente de Croacia posibilitaba a Hungría justificar su ataque a Yugoslavia y que además obtenía que hasta el último soldado croata dejara de empuñar sus armas contra los alemanes, Hitler aceptó como solución el Estado Independiente de Croacia.

 

Pero, si no hubiera sido por el proceso revolucionario croata, que empezó el mismo 6 de abril, día del ataque alemán a Yugoslavia, para dar su primer fruto importante ya el 7 de abril, al rebelarse el 108 regimiento de infanteria y al conquistar el 8 de abril la ciudad de Bjelovar proclamando alli el mismo día por la tarde por primera vez el Estado Independiente de Croacia; si este proceso revolucionario no hubiese prácticamente destruido, sin la intervención de las tropas alemanas, el frente septentrional yugoslavo; si la proclamación del Estado Independiente de Croacia efectuada el día 10 de abril en Zagreb, capital de Croacia, no hubiera provocado inmediata reacción en toda Croacia; si la chispa revolucionaria no se hubiera transformado rápidamente en una indomable llama revolucionaria, que devoraba al ajército yugoslavo y a Yugoslavia, es difícil saber si Hitler hubiera reconocido al Estado Independiente de Croacia, o si la proclama de Kvaternik no hubiera sido solamente un episodio aprovechado por los artífices de la guerra psicológica alemana en su lucha contra la moral de las tropas yugoslavas.

 

Amén de todo lo expuesto, existía todavía un argumento más en favor del reconocimiento del Estado Independiente de Croacia, o sea otra coincidencia de los intereses alemanes con los croatas: Hitler preparaba su ataque contra la Unión Soviética, por lo cual necesitaba poder disponer de la mayor parte de sus tropas. Debido a esto deseaba mantener en los territorios de la ex Yugoslavia la menor cantidad de sus tropas. Sabía que debía mantener militarmente ocupada a Servia, pero prefería evitar lo mismo en el territorio croata por lo cual le convenía más una Croacia independiente que una militarmente ocupada. Si igualmente tuvo que mantener sus tropas en el territorio croata, la culpa fue de los italianos: En la reunión entre el canciller alemán y el italiano, mantenida en Viena el 21 y el 22 de abril de 1941, Ribbentrop le había manifestado a Ciano que los alemanes pensaban retirar lo antes posible sus tropas del territorio croata. Pero, al responderle Ciano que en cuanto esto ocurriera enviarían ellos sus tropas a ese territorio, los alemanes cambiaron de opinión y al día siguiente Ribbentrop le participó a Ciano que Hitler había decidido mantener sus tropas en el territorio croata

[74],

probablemente para preservar sus intereses frente a las pretensiones italianas.

 

El reconocimiento italiano

 

También los italianos tuvieron sus razones y sus intereses en reconocer al Estado Independiente de Croacia.

 

La politica italiana fue continuamente contraria al Estado Independiente de Croacia y a esa politica cabe atribuir prácticamente todos los males posteriores, incluso la guerrilla de Tito que sin ayuda italiana (directa e indirecta) no hubiera podido subsistir y que encontraba siempre en el territorio ocupado por las tropas italianas su refugio, al escaparse de la persecución alemana y/o croata. No es el tema de este trabajo, por lo cual no vamos a demostrarlo, pero sí consideramos necesario afirmar, que a Italia le debemos en buena parte incluso la pérdida de nuestra independencia, pues ella fue la que creó y ayudó al crecimiento de nuestros problemas in-ternos, que finalmente se volvieron incontrolables.

 

El primer golpe, casi mortal, infligido por Italia al joven Estado croata, fueron "los Acuerdos de Venecia", un conjunto de acuerdos impuestos a Croacia por Italia que entre otras cosas significaban la pérdida de Dalmacia y de casi todo el litoral adriático. Los enemigos de los croatas y de la lucha libertadora croata culpan al Estado Independiente de Croacia y lo proclaman traidor, imputándole que "vendió" a Dalmacia. Pero en ese tiempo los italianos podían poseer a Dalmacia sin reconocimiento del Estado Independiente de Croacia. Hitler les había cedido la primacía sobre el Mediterráneo ya en el año 1936, lo cual implicaba que también el Adriático (y Dalmacia) entraban en su zona de influencia. En varias oportunidades Hitler les dio a entender a los italianos que tenían las manos libres respecto de Dalmacia. Hemos visto ya que en todos sus planes de guerra, a partir del 27 de marzo de 1941 en adelante, él consideraba que Dalmacia deberia pertenecer a Italia. Además, Italia había ocupado militarmente Dalmacia, mientras que el ejército croata por esos días aún no existía. ¿Quién y cómo podría, entonces, impedir a Italia anexar Dalmacia? ¿No hubiera sido, acaso, lo mismo para Italia reconocer o no al Estado Independiente de Croacia, si ya de cualquier manera tenía asegurada a Dalmacia como su botín?

 

Efectivamente, en cuanto a Dalmacia, Italia no tenía ninguna necesidad de reconocer al Estado Independiente de Croacia, y hasta hubiera sido para ella más conveniente no reconocerlo. Pero, si no fuera reconocido, ¿a quién le pertenecería ese territorio? Los húngaros lo único que les interesaba era obtener la salida al Adriático (o sea, justo lo que los italianos no querían darles ni a ellos ni a nadie). Luego, los únicos que podrían quedarse con ese territorio hubieran sido los alemanes. Es que éstos de ninguna manera hubieran permitido que cayera en manos italianas, dado que los alemanes ya durante la existencia de Yugoslavia obtenían de ese territorio materias primas, muchas de suma importancia para su industria bélica. Además sus comunicaciones, militarmente muy importantes, pasaban también por ese territorio, por lo cual no hubieran permitido que sea italiano. Ya hemos visto que algunos historiadores yugoslavos suponen que Hitler ofrecía a Hungría los territorios croatas justamente para evitar que cayesen en manos italianas.

 

A su vez, los italianos tenían un miedo casi pánico de que los alemanes pudieran llegar al Adriático, o muy cerca. Preferían al mismo diablo, preferían incluso al Estado Independiente de Croacia, que a una Alemania.

 

Es debido a esto que Italia reconoció a Croacia, aunque los hechos posteriores demostraron que fue nuestra gran enemiga.

 

¿A quién se debe la instauración del Estado Independiente de Croacia?

 

Según hemos visto, en base a los documentos publicados, el Estado Independiente de Croacia no fue el fruto de la decisión, el deseo o la actuación de los fascistas italianos o de los nazis alemanes, sino que fue el resultado de la larga lucha del pueblo croata, lucha que conocía todo el mundo, pero a la cual nadie quiso prestar ayuda. En un momento histórico, en nuestro territorio se entrecruzaron cuatro intereses: el croata, el alemán, el italiano y el húngaro. Estos intereses no eran iguales sino bien diferentes, pero en algo coincidían. Coincidían en aquel momento en reconocer al Estado Independiente de Croacia como solución territorial. Solamente a esto se debe que el Estado croata, surgido gracias a la lucha de su pueblo, fuera reconocido como tal.

 

 



[1] "Izvještaj od 29.X. do 17.XI.1928" (Informe del 29 de octubre al 17 de noviembre de 1928", escrito por Ante Trumbić luego de su vuelta del exterior.) AJAZU, los escritos de Trumbić, fascículo 60; citado según Bogdan Krizman "Ante Pavelić i ustaše" ("Ante Pavelić y los 'ustaša'"), Zagreb, 1978, p. 35.

[2] Ljubo Boban: "Maček i politika Hrvatske Seljačke Stranke 1928-1941" ("Maček y la política del Partido Campesino Croata 1928-1941"), Zagreb, 1974, T. I, p. 63.

[3] Zbirka Trumbić (Colección Trumbić), anotación del 5 de noviembre de 1930, sobre su conversación con Maček, no registrada; según Lj. Bohan, op. cit. I. p. 53.

[4] Politischer Archie des auswiirtigen Antes (Archivo político del ministerio de Relaciones Exteriores), (en adelante PA), DK Zagreb VI A Bd. 13, 12 de febrero de 1935. Según Lj. Bohan, op. cit., I, p. 400.

[5] Zbirka Trumbić (Colección Trumbic), anotación del 26 de abril de 1935, según Lj. Boban, op. cit., I, p. 402.

[6] Ibídem, anotación del 24 de diciembre de 1936 sobre su conversación con Maček, no registrado según Lj. Boban, op. cit., I, p. 239.

[7] Lj. Boban, op. cit., I, p. 419; según Public Record Office (Oficina de documentos públicos), archivo del Foreign Office (Ministerio de Relaciones Exteriores), Londres (en adelante F .0.) -371, f-21198 R 5201, carta de la duquesa de Atholl del 27 de julio de 1937.

[8] Embajada de la República de Checoslovaquia en Belgrado, Nv 1461/confidencial 37. Informe político regular, número 103. Belgrado el 10 de diciembre de 1937. Según Lj. Boban, op. cit., I, p. 309.

[9] Ibídem; según Lj. Boban, op. cit., I, pp. 314-315.

[10] Lj. Boban, op. cit., I, p. 429, según Colección Trumbić, anotación del 23 de abril de 1938 sobre su conversación con Jančiković.

[11] Hugh Seton-Watson, "Položaj u Jugoslavijt" ('Situación en Yugoslavia"), F.O.-371, f-23875, R2704, 7 de abril de 1939. Según Lj. Boban, op. cit., U, p. 102.

[12] Lj. Boban, op. cit., I, p. 423.

[13] Ibídem, 11, p. 453, F .0. 371, f.22476, R 5193, Informe de Campbell a Halifax del 23 de mayo de 1938.

[14] PA DK Zagreb Pd IV 60 Bd. 1, 23 de marzo de 1938; según Lj. Boban, op. cit., I, p. 424.

[15] Ibídem.

[16] PA Pol. IV 60 Bd. 1, 11 de abril de 1938; según Lj. Boban, op. cit., I, p. 424.

[17] Lj. Boban, op. cit., II. p. 81.

[18] Lj. Boban, op. cit., II, p. 420. Según Archie Ministerstva zabraničnych ved Slovenskej republiky, Zprávy politicke (Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Eslovaquia, Documentos políticos), Bratislava, Č. 3564/P-141/40, Informe del encargado de negocios de la embajada eslovaca en Belgrado del 9 de octubre de 1940.

[19] Según Lj. Boban, op. cit., I, p. 474.

[20] F.O. 371-37851. Según Staniša R. Vlahović: "Zbornik dokumenata iz Britanske arhive. Anglo-jugoslavenski odnosi 1941-1948" ("Colección de documentos del archivo británico. Las relaciones anglo-yugoslavas 1941-1948"), Birmigham 1985, p. 30.

[21] Velimir Terzič: "Slom Kraljevine Jugoslavije 1941" ("Derrumbe del Reino de Yugoslavia en 1941"), segunda edición, Belgrado 1984, I, pp. 302-303.

[22] Ibídem, I, p. 420 y p. 422.

[23] S.R. Vlahović, op. cit., p. 40.

[24] V. Terzić, op. cit., I, p. 453, nota citada según el libro de Breccia Alfredo: "Jugoslavia 1939-1941, Diplomazia della neutralitá" ("Yugoslavia 1939-1941, Diplomacia de la neutralidad"), Roma 1978, p. 548.

[25] S.R. Vlahović, op. cit., p. 314.

[26] Elisabeth Barker: "Britanska politika prema jugoistočnoj Evropi u Drugom svjetskom ratu" ("La política británica para con el sudeste europeo durante la Segunda Guerra Mundial"), Zagreb, 1978, p. 93.

[27] V. Terzić, op. cit. I, p. 406.

[28] E. Barker, op. cit., p. 97.

[29] S.R. Vlahović, op. cit., pp. 31 y 32.

[30] E. Karker, op. cit., p. 99.

[31] Dr. Vjekoslav Vrančić: "Branili smo Državu" (Defendíamos al Estado"), Barcelona-München, 1985, I, p. 235. Según "Akten zur deutschen auswärtigen PoIitik 1918-1941" (`documentos sobre la política exterior alemana 1918-1941"), (en adelante ADAP), D.XII/1, p. 383, N 281.

[32] "Zbornik dokumenata i podataka o narodnooslobodilačkom ratu naroda Jugoslavije" ("Colección de documentos y datos sobre la guerra de liberación de los pueblos de Yugoslavia"), II, 2, pp. 500-502, según V. Terzić, op. cit., II, p. 48.

[33] Ferdo Čulinović: "Jugoslavija između dva rata" ("Yugoslavia entre dos guerras"), Zagreb, 1961, II, p. 240.

[34] B. Krizman, op. cit., p. 352.

[35] V. Terzić, op. cit., II, p. 277.

[36] V. Vrančić, op. cit., I, p. 219, según ADAP, D.XII/1, pp. 304-307, No 215, 216.

[37] Dra. Fikreta Jelié Butić : "Ustaše i Nezavisna Država Hrvatska 1941.1945" ("Los 'ustaša' y el Estado Independiente de Croacia, 1941-1945"), segunda edición, Zagreb, 1978, p. 63.

[38] V. Vrančić, op. cit., I, p. 222, según las anotaciones del mayor Christian, publicadas en ADAP, D.XII/1, pp. 307-309, No 217. Ver también V. Terzić, op. cit., II, p. 31, el protocolo del mayor Christian.

[39] V. Vrančić, op. cit., I, p. 222, según ADAP, D.XII/1, pp. 324-326, No 223.

[40] "Zbornik dokumenata NoR-a" ("Colección de los documentos de la Guerra de Liberación Nacional"), II 2, 427 y sig. Según Dra. Jelić-Butić, op. cit., p. 63.

[41] V. Terzič, op. cit., II, p. 43.

[42] V. Terzič, op. cit., II, p. 43.

[43] B. Krizman, op. cit., p. 353, según ADAP, XII, 1, pp. 328-327.

[44] Ibídem, p. 354, según ADAP, XII, 1, pp. 328-329.

[45] V. Vrančić, op. cit., I, p. 226; según ADAP, D.XII/1, pp. 331-333, No 228

[46] V. Vrančić, op. cit., I, p. 226; según ADAP, D.XII/1, pp. 331-333, No 228

[47] Dra. F. Jelić-Butić, op. cit., p. 64.

[48] V. Vrančić, op. cit., I, p. 227, según ADAP, D.XII/1, p. 350, No 239.

[49] B. Krizman, op. cit., p. 377, según PA, Biiro Unterstaatsselretár, Jugoslawien, Band .1.

[50] B. Krizman, op. cit., p. 377, según PA, Biiro Unterstaatsselretár, Jugoslawien, Band .1.

[51] ADAP, D.XII/ 1, No 334, según V. Vrančić, op. cit., I, p. 238.

[52] Ver V. Vrančić, op. cit., p. 238.

[53] Ibídem, p. 239.

[54] F. Čulinović, op. cit. p. 210.

[55] F. Čulinović, op. cit. p. 210.

[56] V. Terzić, op. cit., II, p. 64.

[57] Ibídem, p. 549.

[58] Ibídem, p. 413.

[59] ADAP, D.XII/2, pp. 440-441, NQ 324; según V. Vrančić, op. cit., p. 244 y B. Krizman, op. cit., p. 421.

[60] ADAP, D.XII/2, pp. 436-437, NQ 319; según V. Vrančić, op. cit., p. 245.

[61] Ver V. Vrančić, op. cit., p. 245.

[62] Ver V. Vrančić, op. cit., p. 245.

[63] B. Krizman, op. cit., p. 420 y V. Vrančić, op. cit., p. 245.

[64] E. Barker, op. cit., p. 79.

[65] V. Vrančić, op. cit., I, p. 2.33; según ADAP, D .XII/1, p. 369, N. 261.

[66] V. Vrančić, op. cit., I, p. 2.33; según ADAP, D .XII/1, p. 369, N. 261.

[67] Ibídem, p. 233. Según la misma fuente, p. 372, N. 284.

[68] AVII, NAV-N-T-312, 423/800 13) 3-1304; Archie der Gegenwert 1941" ("El archivo del tiempo presente, 1941"), p. 4968. Según V. Terzić, op. cit., II, p. 358.

[69] V. Terzić, op. cit., II, p. 368

[70] B. Krizman, op. cit., p. 431.

[71] "Drugi svetski rat (Pregled operacija)" ("La Segunda Guerra Mundial - Revista de las operaciones"), I, p. 472. Según V. Terzić, op. cit., II, p. 389.

[72] B. Krizman, op. cit., p. 422-423.

[73] Ibídem, p. 423.

[74] Según B. Krizman, op. cit., pp. 452-453, en base a ADAP, XII, 2, p. 515 y pp. 505-509.