YUGOSLAVIA GENOCIDE - A DOCUMENTED ANALYSIS (o "Jugoslavija Genocid - Dokumentarna Analiza") por Ante Beljo; Editado por Northern Tribune Publishing, Sudbury 1985, Canadá.

 

Ante Beljo es un hombre joven, nacido en 1946 en Čitluk, Herzegovina, que luego de sus estudios universitarios emigró a Canadá. Allí se destaca por su trabajo en aras de cultivar las tradiciones croatas, en la Federación de Folklore Croata del Canadá, y fundamentalmente, en su lucha por la libertad de la nación croata; es activo miembro de Amnesty International.

 

El libro es, como ya lo anuncia su título, un análisis muy documentado de la tragedia de la nación croata en el siglo XX, que culmina en el horroroso período desde fines de abril de 1945 hasta mediados de mayo del mismo año, período en el cual se inicia un éxodo de casi 250.000 personas que intentan rendirse al ejército británico y son entregados a los partisanos comunistas, que los llevan posteriormene a matanzas indiscriminadas y a las horrorosas marchas de la muerte de regreso al territorio de la actual Yugoslavia. Este periodo, conocido como "la tragedia de Bleiburg", está detalladamente tratado en el libro, pero también el análisis alcanza a sus antecedentes y sus consecuentes.

 

Los contenidos de Yugoslavia Genocide... son los suficientes como para que un lector no iniciado en el tema de la nación croata tenga un panorama veraz, equilibrado y completo. Beljo posee la perspectiva necesaria como para observar "sine ira et studio", como él mismo lo dice, ya que habiendo nacido luego de esos episodios, y habiendo vivido en la Croacia dominada por Belgrado, no pertenece a la misma generación de los que sufrieron en su propia carne la infamia.

 

Luego de un prólogo donde establece las intenciones y condiciones de su discurso, comienza con un corto resumen de la historia croata, desde los años 500 a.J.C., que pone sobre aviso al lector en el sentido que desde muy antiguo Croacia gozó de identidad nacional, y nunca como al terminar la I Guerra Mundial estuvo más cerca de ejercer su completa independencia. La creación del arbitrario engendro del estado "de los eslavos del sur" (el otro nombre de la Gran Servia), frustró esta posibilidad, por la ingenuidad y descuido de los aliados occidentales triunfantes en la guerra. Los reyes servios Karageorgevic, en 1929, proclaman una dictadura y la reacción no se hace esperar. Ante Pavelic funda el movimiento Ustasha en contra del designio servio. La presión continúa por parte de la nación croata, hasta que en vísperas de la II Guerra Mundial, se logra del gobierno de Belgrado una cierta autonomía con la creación del ducado de Croacia (Banovina). Las circunstancias desatadas con el comienzo de la II Guerra Mundial llevan a una situación favorable para que, bajo condiciones harto limitadas impuestas por Alemania e Italia, Croacia declare su independencia el 10 de abril de 1941.

 

El siguiente capítulo se refiere a Croacia y las víctimas de la II Guerra Mundial, respecto a una serie de equívocos que calumnian al pueblo croata. La derrota del Eje en Europa, hacia fines de abril de 1945, como es sabido, marca el fin de la relativa autonomía que gozaba el estado croata, el cual fue visto por los aliados occidentales, hábilmente inducidos por la propaganda comunista, como colaboracionista con los vencidos. Esta circunstancia es sagazmente explotada por el régimen de Belgrado y hace que los aliados occidentales repetidas veces se encojan de hombros frente al trágico destino que les tocará a los croatas. Esta abominable actitud de los vencedores occidentales que en Bleiburg rehúsan aceptarlos como prisioneros de guerra, conduce a las célebres matanzas. Sin embargo, como Bello bien lo demuestra, cuarenta años después sigue embozada, excusada en consideraciones estratégicas, en su benevolente tolerancia frente al régimen de Belgrado.

 

En particular, Beljo advierte contra la desinformación que hace aparecer a los croatas en general como los autores de la muerte de cientos de miles de prisioneros servios en los campos de concentración de Jasenovac. Mediante abundantes estadísticas, tomadas en las mismas fuentes yugoslavas, demuestra que tales acusaciones son disparatadas, inventadas por el régimen de Belgrado para oponerlas a aquellas verdaderas formuladas por los croatas en el exilio.

 

El capítulo siguiente trata del tema de los chetniks, Draža Mihailović y Ios croatas, donde nuevamente Beljo sale al paso respecto de la peregrina idea de erigir un monumento a Draža Mihailović en Washington, U.S.A., por el enorme equívoco que se provocaria con honrar la memoria de un cruel verdugo del pueblo croata. Draža Mihailović fue jefe de los "chetniks", guerrilleros servios partidarios de la monarquía, que se opusieron también a los partisanos comunistas. Por la usual falta de información, en Occidente se piensa que Mihailović merece nuestra consideración por su lucha contra Tito, pero se desconoce que sus tropas realizaron matanzas de por los menos 15.000 personas, hacia 1942-1945, contra croatas en Dalmacia, Bosnia, Herzegovina y Lika. Estas matanzas fueron dirigidas contra croatas musulmanes fundamentalmente, pero alcanzaron también a católicos. El designio servio, cristalizado luego de la II Guerra Mundial con la creación del Reino de Yugoslavia, era crear una gran Yugoslavia, y dentro de ella una Gran Servia, étnicamente pura y, por ende, colocar dentro de las fronteras de Servia a Bosnia y Herzegovina, lo que implicaba purgar de esos territorios todas las minorías nacionales y elementos no servios. Consecuentemente, este proyecto colisionaría con los derechos de la nación croata y por ello la espantosa serie de matanzas del período ordenadas por Mihailović.

 

De las 418 páginas del libro, 244 de. ellas, esto es, un 53 % están dedicadas al capítulo siguiente, "La tragedia de Bleiburg". Aquí el libro deja de ser un estudio documental solamente, para tener una cierta dosis agregada de suspenso y contenida emoción. Es lo más parecido a una novela, y esto habla en favor de la capacidad como escritor de Beljo, aunque el tema es sin duda sombrío y trágico. Las páginas se van desgranando rápidas y con un encadenamiento que obliga a una lectura completa sin soluciones de continuidad. Los subtítulos sugieren un "tempo" cada vez más urgente hacia un desenlace que, aunque se conozca de antemano, monopoliza la atención del lector. He aquí algunos: "Zagreb, fines de abril y principios de mayo de 1945; intento de la República de Croacia de pasarse del lado aliado; conversación con los partisanos de Eslovenia; puente de Dravograd, encuentro con el general búlgaro; la rendición alemana; el documento ustasha; la jornada del Poglavnik Ante Pavelic; contacto con el intérprete inglés-croata; la llegada de la División Partisana de la Voivodina; intento desesperado por pasar, batalla de los puentes; aparición de parlamentarios; orden de Tito, del 13 de mayo; cargando a los heridos; no tenemos mucho tiempo; negociaciones; yendo a lo desconocido; discusión con un general británico; rotura y final de las negociaciones; esperaremos, dicen los comunistas; desarme, formación de columnas y retorno a Yugoslavia; las marchas de la muerte; sangrienta venganza".

 

En este importante capítulo puede apreciarse la metodología analitica usada por Beljo. Se sirve de fuentes tanto de emigrados del régimen como de escritores al servido de él, y extrae fragmentos que se refieren a un mismo tema o momento y los compara, paso a paso, casi como en un diálogo. Esto produce un efecto particularmente dramático en los episodios de la negociación del 15 de ma-yo de 1945. Por una parte, los relatos de J. Prcela y Stanko Guldescu, "Operation Slaughterhouse", 1970, y por la otra los de Milan Basta, "Rat je završen 7 dana kasnije", Globus, Zagreb, 1976, son los contendientes de este apasionante diálogo.

 

Aquí se muestra particularmente la feroz determinación de los partisanos comunistas de perseguir y obligar a retroceder' a los 250.000 croatas que pretendían rendirse ante los aliados occidentales. Ambas fuentes no difieren en su referencia a los hechos objetivos, pero es interesante notar cómo el odio y el fanatismo ideológico tiñen toda la visión de Milan Basta, mientras que un lector neutral no ruede menos que conmoverse por la patética visión de los fugitivos del terror partisano, donde paso a paso se acrecienta la urgencia de llegar a la frontera austríaca, y entregarse prisioneros a los únicos vencedores aparentemente confiables las tropas británicas. Se trata de gentes que han dejado todo atrás; sólo ya son dueños de su futuro, si es que logran llegar, están convencidos que no han de regresar jamás a la patria, en el mejor de los casos. No obstante, la voluntad de vindicta de la otra parte es tal que no asoma en ningún momento un gesto de grandeza. Milan Basta no puede ocultar la urgencia que tiene para que fracasen las negociaciones, pues él no las tiene todas consigo, y si ello no ocurre también su terminante determinaciór de liquidar a los croatas que se retiran, aún a costa de chocar con los aliados británicos.

 

El capítulo siguiente se refiere a las consecuencias de la II Guerra Mundial a lo largo de los 40 años transcurridos, pero particularmente de las persecuciones, atentados y secuestros ejercidos por la diplomacia yugoslava fuera de su territorio. Bello considera que la Tragedia de Bleiburg no ha terminado ni en Croacia ni fuera de ella, pues la acción criminal del régimen de Belgrado se ha prolongado sin pausa desde 1945. Recuerda los asesinatos de la primera postguerra, por acción de la policía secreta, el asesinato de Ivo Bogdan, ocurrido en Buenos Aires en 1971, del emigrante político Dezelic, ocurrido en 1965 en Alemania Occidental, y de Nikola Martinovic, en 1975, quien intentó conmemorar en ese año el trigésimo aniversario de Bleiburg, a través de la erección de un monumento.

 

Beljo explica la hábil política del régimen, por la cual pone a todos los croatas en la misma bolsa y los etiqueta de ustashas o fascistas, haciendo creer al mundo que todos ellos eran secuaces de Hitler. Refiere con prolijidad las tácticas de la UDBA (Policía secreta de Belgrado) para escamotear su culpabilidad, ya que cada asesinato está precedido por un conflicto artificialmente creado para dividir a los emigrados, lo que for-ma la opinión pública en el sentido de dar la impresión que los grupos croatas son altamente agresivos, entre sí y con los demás, y que frecuentemente tienen luchas intestinas. Si a esto se le asocia la idea ya expuesta que los croatas son secuaces de Hitler, el daño a la imagen de la causa croata es harto evidente. Como puede verse, una obra maestra de perfidia. Beljo además alude al conocido "affaire Goreta", de 1967, por el cual se descubrió que la UDBA opera, a veces, a través del mismo cuerpo diplomático yugoslavo.

 

Luego de un pormenorizado detalle de atentados llevados a cabo por la UDBA llegamos al caso de Bruno Bušić, joven patriota croata, asesinado en Paris en 1978. A éste no podríase culparlo de haber sido ustasha o secuaz de Hitler, ya que nació en 1939, no obstante, y por actividades procroatas (aunque de un tinte político muy abierto, ya que incluso admitía a los comunistas croatas), el largo brazo de la UDBA no perdonó su vida.

 

La lista alcanza a Ias acciones de la UDBA inclusive en los Estados Unidos, donde Beljo admite con inocultable dolor que exista un inconfesado colaboracionismo entre las autoridades norteamericanas y la UDBA, con el motivo estratégico de preservar la unidad política yugoslava, ya que luego de 1948 está más cerca de occidente que del bloque soviético.

 

Finalmente, la sutileza metodológica de la UDBA llega al colmo cuando en la misma Croacia organiza supuestas asociaciones patrióticas procroatas que resultan ser una trampa donde caen ingenuamente los patriotas croatas.

 

Es valiosa también la inclusión de un tema sorprendente, en el último capítulo, titulado "Se extingue Croacia?", donde con estadísticas oficiales de la S.R. Hrvatska, de 1984, sc observa que existen alarmantes tendencias (baja natalidad, desinterés en la organización familiar) que podrían destruir la nación croata mucho más que la acción de todos sus enemigos en el pasado. Se nota, además, que el crecimiento vegetativo de la SRH es significativamente menor que la de toda la SFR Jugoslavija (3,3 % contra 8,9 %) . En efecto, en 1921 los croatas eran el 27,3 % del total del conjunto de los países que hoy forman Yugoslavia hoy es solamente el 19,9 %. Pareciera que no existe voluntad del gobierno yugoslavo en resolver esta situación con políticas de fomento de la natalidad. Y Beljo se pregunta: "¿Otra manera, más solapada, de agresión a la nación croata?"

 

En la inclusión de un apéndice, fundamentalmente estadístico, con datos que pueden compararse fácil-mente, el lector inteligente podrá vincular extensión, población, nacionalidades, crecimiento. El más significativo de los cuadros es el titulado "Zanimljivi podaci", donde se deduce que si bien los croatas (incluyendo a Bosnia y Herzegovina) son el 30,4 % de la población y los servios el 39,7 %, la administración federal tiene 73,6 % de servios y sólo un 8,6 % de croatas; el ejército yugoslavo tiene un 47 % de servios y un 15 % de croatas. La diplomacia yugoslava tiene 112 centros (consulados, embajadas, etc.) de las cuales 44 son ocupadas por servios y sólo 17 por croatas. Pero el caso más flagrante es que, en Zagreb, capital de Croacia, con un 92,7 % de población croata, su policía tiene un 40 % de croatas y un 56,6 % de servios. El crecimiento económico total desde 1965 a 1971 fue del 142 %; Croacia sólo creció un 6 por ciento.

 

Estos y otros gráficos muestran palmariamente, cómo, desde la creación de Yugoslavia en 1918, y más acentuadamente desde 1945, Croacia ha perdido posiciones con respecto a las otras repúblicas, en favor de la SFR de Servia a pesar de haber poseído, sin duda, una cepa poblacional de las más aptas para el trabajo físico e intelectual, con talento, pujanza y nivel cultural de alto nivel, que hayan habitado jamás el actual territorio yugoslavo.

 

El apéndice concluye con una larga lista de víctimas de líderes religiosos y civiles muertos desde 1941 a 1949 y de víctimas de los chetniks, desde 1941 a 1942.

 

En síntesis, un libro denso, con profundidad de discurso y generosidad informativa, de metodología ex-positiva coherente y equilibrada. Resumen de obras anteriores, pero con datos bien imbricados. seguramente constituirá una ineludible referencia para futuros estudios sobre la epopeya croata.

 

CARLOS A.E. BOZZOLI,

Profesor universitario