CHANTAJE CON LA VISITA DEL PAPA A
YUGOSLAVIA
El rotativo italiano LA REPUBLICA
(19-XI-1986) informó acerca de la visita de Raif Dizdarević, ministro de
relaciones exteriores de Yugoslavia, al Quirinal y al Vaticano. Respecto a su visita
al Vaticano dice textualmente:
"Mucho más problemático fue
el diálogo que Dizdarević tuvo con el Papa en el Vaticano, quien está
esperando la buena voluntad de Belgrado para poder aceptar la invitación de los
obispos de Yugoslavia que en 1981 le elevaron para visitar al país. Al término
de su conversación con el Papa, Dizdarević manifestó que este problema no
está todavía superado y que previo a la visita eventual del Papa "deben
solucionarse ciertas dificultades". "Se trata de dificultades
—expresó Dizdarević— que provienen de determinada conducta de algunos
personajes en la cúspide de la Iglesia Católica en Yugoslavia que dañaron las
relaciones con la Santa Sede."
Es una fórmula un tanto misteriosa
que, en realidad, se refiere a las polémicas con la Iglesia, que reclama plena
libertad religiosa, pero se refiere también a la exigencia de la jerarquía
católica de tener una especie de monopolio en cuanto a la organización del
viaje del Papa (querrían que primero aterrizara en Zagreb, capital de la muy
católica Croacia). Por tanto, todavía no llegó el momento, tan ansiado por el
Papa, de trasladarse a Yugoslavia, primero —si exceptuamos a Polonia—porque ese
viaje lo llevaría a un país europeo con el régimen comunista.
"Sin embargo, los puentes no
están derruidos y Dizdarević se esforzó por eludir crudezas polémicas que
podrían afectar las relaciones con el Vaticano: invitó a Belgrado al Secretario
de Estado Agostino Casaroli, y "al ministro de relaciones exteriores"
Silvestrini.