BROTES DEL NACIONALISMO SERVIO

 

FRANKFURTER ALLGEMEINE ZEITUNG (3-XII-1986) publica un interesante despacho de su corresponsal estable en Belgrado, Víctor Meier, sobre el extremismo nacionalista en Servia. Reproducimos sus pasajes más salientes:

 

"Alrededor del 10 de diciembre tendría que reunirse en una sesión plenaria la Academia Servia de Ciencias y Artes para esclarecer la cuestión del llamado "Memorando", redactado por un grupo de trabajo dentro de la Academia, documento que trata de las causas y las posibilidades para solucionar la crisis yugoslava. Ese "Memorando" a cuya redacción aportó principalmente el vice-presidente de la Academia Servia, escritor Isaković, fue compuesto en Belgrado, partiendo de posiciones nacionalistas extremistas servias. Tal la opinión de los círculos competentes del Partido Comunista. El escritor ejerció un impacto notable en el clima político de Yugoslavia.

 

Mientras tanto, resulta obvio que incluso dentro del Partido Comunista servio muchos funcionarios opinan que los redactores de "Memorando" han exagerado un tanto, pero que sus puntos de vista deberían tenerse en cuenta como un "aporte a la discusión". Por su parte, los redactores del documento arguyen que su escrito fue concebido como un "borrador de trabajo" y que no debió ser publicado.

 

En síntesis, en el "Memorando" se sostiene que la actual Yugoslavia federativa en el fondo es el resultado de la "conspiración" de la Komintern y del acuerdo concertado entre los croatas y los eslovenos, encabezados por Tito y Kardelj, acuerdo que apunta contra Servia. Supuestamente, en la Yugoslavia actual, y sobre todo conforme a la Constitución de 1974, los intereses de Servia serían pisoteados y que ahora en Kosovo se cosechan los frutos de esa política antiservia. La existencia de dos provincias autónomas dentro de la República Socialista de Servia —Kosovo y Voivodina— impiden incluso que la misma República Socialista de Servia funcione como un ente estatal unido dentro de la federación yugoslava, tal como funcionan las demás repúblicas. Si a los croatas y a los servios no les conviene los puntos de vista servios, pueden separarse.

 

No cabe duda que la conducción partidaria servia se encontró en una situación poco envidiable con motivo de dicho documento y de la alegría secreta que provocó en toda Servia. Sobre todo, si se toma en cuenta que esa conducción apoya la oposición rebelde de la minoría servia en Kosovo y dirige la campaña contra la autonomía de esa provincia y por esa razón se la considera en otras repúblicas como adalid del despertado nacionalismo servio. Marčinko, funcionario en el ámbito cultural en la provincia de Voivodina, de nacionalidad croata, lo manifestó públicamente en Novi Sad, lo que a su vez provocó fuerte reacción de Belgrado, de modo que los jerarcas paritidarios de Voivodina tuvieron que desahuciar a Marčinko.

 

Parece que la agitación creada en torno al "Memorando" introdujo en la discusión general política de Yugoslavia un elemento de gran nerviosismo que, además, se manifiesta en sorprendentes afirmaciones de la prensa comunista oficial. Así, por ejemplo, el órgano central de la Alianza Comunista Borba, que se edita en Belgrado, sostuvo que el arzobispo de Zagreb, cardenal Kuharić, se encontró con los emigrados ustasha en Lima, capital del Perú, y fue ovacionado.

 

Semejante aserto le pareció exagerado incluso a la prensa oficial de Croacia y sucedió que, por primera vez, el principal diario de Zagreb, Vjesnik alzó su voz en defensa del cardenal. Hasta los diplomáticos yugoslavos en Perú, según expresó el semanario Danas, constataron que la conducta del cardenal era correcta y que es injusto imputarle contactos con los ustasha.

 

Los observadores descubren, no sin preocupación, que precisamente la prensa de Belgrado escribe de un modo incomprensible cuando se trata de la problemática nacional servia. Esas campañas van dirigidas contra los albaneses en Kosovo. En opinión de la prensa servia a esos albaneses habría que imponerles una bandera, que además del águila albanés, debería ostentar también otro emblema yugoslavo o servio.

 

Para las minorías nacionales húngara e italiana bastaba, desde 1945, exhibir en la bandera nacional de su origen, la estrella roja de cinco puntas, de modo que se diferenciaba de la bandera de Hungría e Italia, respectivamente. Cuando se trata de los albaneses, ese criterio no vale más. Parece que los círculos gobernantes servios piensan someter a los albaneses a una especie de tutela...

 

"Por otra parte, Borba informó que el rector de la Universidad albanesa de Priština, ingeniero de minas de apellido Zajmi había emigrado a los Estados Unidos y que allí encabezaba una organización nacionalista de los emigrados. Con ese aserto se pensó recrudecer la campaña contra los intelectuales albaneses y contra su universidad en Priština. En cambio, el ex rector remitió a Borba una carta desde Priština. No había emigrado y nunca estuvo involucrado en semejantes actividades".

 

El documento de la Academia Servia tuvo amplia resonancia en la prensa mundial. A continuación, transcribimos el comentario que le mereció al gran matutino bonaerense CLARIN (28-XII-1986):

 

"La Academia de Artes y Ciencias de Servia creó una comisión encargada de elaborar propuestas para sacar a Yugoslavia de la crisis en la que se debate. Mientras unos treinta académicos desarrollaban estos trabajos a puertas cerradas, un diario de Belgrado dio a publicidad un documento afirmando que se trataba de extractos de las deliberaciones.

 

Entonces estalló el escándalo: el gobierno calificó el texto de "plataforma contrarrevolucionaria" y exigió a la Academia que disolviera a la comisión —a la que acusó de "sucursaI de la CIA"—. En respuesta, la Academia acusó a su vez al gobierno de haber robado material de las deliberaciones para hacerlos publicar falsificando su contenido. La Academia —considerada la institución cultural más prestigiosa de Yugoslavia—contó en esto con el apoyo incluso de aquellos de sus miembros que pertenecen al Partido Comunista.

 

A principios de este mes, una asamblea multitudinaria —de solidaridad con los académicos— escuchó por boca del escritor Dobriša Čosić, uno de los más célebres del país, que "Yugoslavia ha caído al nivel más bajo de la civilización y el desarrollo europeos, bajo la dominación de un régimen político que presenta la mentira como verdad y sumisión de los ciudadanos como virtud". Lo significativo es que este hecho no se remite a una pulsión ruidosa de intelectuales disconformes; se erigió en el acontecimiento politico del año, y en cuanto conflicto, dista por lejos de haberse resuelto".